Alimentos ultraprocesados con impacto negativo

Ciudad

El consumo frecuente de alimentos ultraprocesados en la dieta infantil se ha convertido en una preocupación creciente para la salud pública en Ecuador. 

La médica general Gabriela Maliza, del Gobierno Provincial de Tungurahua, dio a  conocer respecto a las consecuencias que estos productos pueden generar a corto y largo plazo en los niños, especialmente cuando forman parte habitual de su alimentación diaria y de las loncheras escolares.

La profesional explicó que los alimentos ultraprocesados contienen altos niveles de azúcares, grasas saturadas, sodio, colorantes, aditivos y preservantes, componentes que afectan directamente al organismo en desarrollo. Entre las principales consecuencias, señaló el incremento de enfermedades como obesidad, sobrepeso, diabetes mellitus tipo 2 e hipertensión arterial, además de deficiencias nutricionales debido a la baja calidad de nutrientes que aportan estos productos.

Esta problemática se refleja en estadísticas nacionales que evidencian una tendencia preocupante. De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en Ecuador uno de cada tres niños en edad escolar presenta sobrepeso, mientras que uno de cada diez menores de cinco años ya registra esta condición. Estas cifras posicionan al país frente a un desafío importante en materia de nutrición infantil.

Por su parte, la Encuesta Nacional de Desnutrición Infantil (ENDI) confirma que el 5,5% de los niños menores de cinco años sufre sobrepeso u obesidad, lo que evidencia una doble carga de malnutrición: por un lado, la desnutrición y, por otro, el exceso de peso, ambos asociados a dietas inadecuadas.

A estos datos se suma el cambio en los hábitos de consumo. Estudios recientes indican que los niños en Ecuador llegan a consumir hasta cinco productos ultraprocesados al día, entre ellos bebidas azucaradas, golosinas, galletas y snacks con alto contenido de colorantes. Según Maliza, estos productos no solo impactan en la salud física, sino también en el comportamiento infantil, ya que pueden generar hiperactividad, ansiedad y dificultades para regular la saciedad.

“Muchos de estos alimentos contienen sustancias como anilinas y exceso de azúcar, que alteran el organismo y provocan que los niños no logren identificar cuándo están satisfechos, lo que los lleva a seguir comiendo en exceso”, explicó la especialista.

Frente a este escenario, la médica hizo un llamado a los padres de familia a fomentar hábitos saludables desde las primeras etapas de vida. Recomendó implementar una alimentación equilibrada basada en cinco comidas al día, que incluyan proteínas, frutas, verduras y vegetales. Destacó que las proteínas deben constituir aproximadamente el 50% del plato en los niños, ya que son fundamentales para su crecimiento y desarrollo.

En cuanto a la preparación de loncheras escolares, sugirió reemplazar los productos industrializados por alternativas naturales como frutas, yogur, frutos secos o sándwiches elaborados con pan integral y proteínas como pollo o pavo. Asimismo, enfatizó la importancia de la hidratación, indicando que el bajo consumo de agua puede provocar problemas como estreñimiento y una sensación constante de hambre.

Otro aspecto clave que resaltó fue la importancia del desayuno, considerado el alimento más relevante del día. Maliza indicó que muchos niños acuden a clases sin haber ingerido alimentos, lo que afecta su rendimiento académico y su bienestar general. En este sentido, recomendó que el desayuno se realice en familia, sin distracciones como televisión o teléfonos móviles, para fortalecer la comunicación y promover una alimentación consciente.

Finalmente, la especialista subrayó que la prevención es fundamental para evitar enfermedades crónicas en la adultez, por lo que insistió en la necesidad de educar tanto a padres como a niños sobre la importancia de una alimentación saludable. (I)

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