Riesgos al consumir frutas sin lavar

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El consumo de frutas es fundamental para una alimentación saludable; sin embargo, cuando estos alimentos no son lavados adecuadamente o contienen residuos de agroquímicos por un uso inadecuado durante su producción y conservación, pueden representar un riesgo para la salud.

Así lo advirtieron especialistas del Ministerio de Salud Pública (MSP), quienes exhortaron a la ciudadanía a extremar las medidas de higiene antes de consumir frutas y verduras, así como a fortalecer los controles sobre el uso de pesticidas en la agricultura.

Natalia Margarita Barrera Pazmiño, responsable de Vigilancia de la Salud de la Dirección Provincial de Tungurahua del MSP, explicó que la exposición a residuos de plaguicidas puede provocar intoxicaciones agudas con síntomas como náuseas, vómitos, diarrea y otros trastornos gastrointestinales.

Agregó que la exposición continua, aunque sea en pequeñas cantidades, podría aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas con el paso de los años. Por ello, recomendó lavar las frutas con abundante agua potable, utilizar desinfectantes aptos para alimentos cuando sea necesario, mantener una correcta higiene de manos y, de ser posible, preferir productos provenientes de cultivos con buenas prácticas agrícolas.

El especialista responsable de la Unidad de Neurodesarrollo del MSP, médico Fernando Viteri, manifestó que la exposición prolongada a determinados agroquímicos constituye una preocupación para la salud pública, especialmente en niños.

Indicó que investigaciones realizadas en Ecuador han encontrado una mayor incidencia de alteraciones en el desarrollo neurológico entre hijos de personas expuestas a estas sustancias, con posibles efectos en la atención, el aprendizaje y el rendimiento escolar.

Señaló que, aunque el lavado elimina parte de los residuos superficiales, algunos compuestos pueden penetrar en la pulpa de la fruta, por lo que considera necesario fortalecer la información al consumidor y promover una agricultura con un uso más responsable de pesticidas.

Por su parte, René San Martín, presidente del Comité de Salud, insistió en que es indispensable reforzar la vigilancia sobre la producción y comercialización de frutas. Explicó que, aunque en Tungurahua no existen estudios científicos que demuestren una relación directa entre los residuos de plaguicidas y enfermedades como el cáncer, sí es necesario ampliar las investigaciones y mejorar los controles en los mercados.

En ese sentido, pidió que instituciones que tienen la competencia, verifiquen el cumplimiento de las buenas prácticas agrícolas, la trazabilidad de los productos y la inocuidad alimentaria para garantizar alimentos seguros para la población.

Mientras que, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los plaguicidas son sustancias potencialmente tóxicas y que sus efectos dependen de la cantidad y del tiempo de exposición.

La OMS explica que los alimentos comercializados deben respetar los límites máximos de residuos establecidos internacionalmente y recomienda a los consumidores lavar y, cuando sea posible, pelar las frutas y verduras para reducir la presencia de residuos de pesticidas y otros contaminantes. Asimismo, la OMS destaca que los gobiernos deben mantener controles permanentes sobre el uso de estos productos químicos y el monitoreo de los alimentos que llegan al mercado.

Respecto a las frutas que permanecen frescas durante largos períodos, expertos en inocuidad alimentaria explican que muchas reciben recubrimientos comestibles, como ceras autorizadas para uso alimentario, cuya función es disminuir la pérdida de humedad y prolongar la vida útil del producto. Estos recubrimientos no sustituyen el lavado y pueden retener polvo o residuos superficiales, por lo que se recomienda limpiar cuidadosamente las frutas antes de consumirlas. La OMS no afirma que estos recubrimientos sean peligrosos por sí mismos, pero sí insiste en que cualquier alimento debe cumplir las normas de inocuidad y los límites permitidos de residuos de plaguicidas para proteger la salud de los consumidores. (I)

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