Magnifica Humanitas / Editorial
“La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”.
Esta es la disyuntiva que plantea a la sociedad el Papa León XIV en la Encíclica Magnifica Humanitas, publicada días atrás y que nos ha puesto a reflexionar sobre un tema no menor: el presente y futuro de la humanidad frente al imparable desarrollo de la inteligencia artificial y los riesgos de la deshumanización tecnológica.
Magnifica Humanitas parte de una premisa esencial: La tecnología no es una fuerza antagónica respecto a la persona ni un mal en sí misma, sin embargo no es neutra porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza.
El Papa hace un llamado a que la inteligencia artificial sea una herramienta y no un fin, que permanezcamos humanos y la utilicemos para construir el bien.
En las conclusiones de la referida Encíclica nos advierte que un desarrollo descontrolado de la IA centralizará el poder en unos pocos monopolios, y que el progreso científico no entraña necesariamente el progreso moral. (O)
