Las rendiciones de cuentas

Columnistas, Opinión

De acuerdo con la ley Orgánica de participación ciudadana y control social, en los artículos 90 y 92, describen claramente que las autoridades de elección popular , de libre remoción y representantes legales de empresas públicas, deben rendir cuentas de su gestión del ejercicio económico anterior, con el fin de que la ciudadanía pueda constatar el cumplimiento de sus planes de trabajo y de los presupuestos, de hecho en los artículos 61 y 204 de la Constitución de la República, se establece el derecho ciudadano de fiscalizar el poder público, esto significa que los 18 millones de ecuatorianos tienen todo el derecho de exigir cuentas a sus autoridades.

En este contexto entre abril y mayo se ha visto, escuchado o participado de varios eventos de rendición de cuentas de autoridades en la localidad e incluso nacional con el informe anual a la nación del presidente de la Republica el pasado 24 de mayo. La audiencia publica de rendir cuentas es un acto ético, moral, profesional y legal ante la sociedad, para informar la gestión de la autoridad según las competencias que le asigna la ley y los recursos públicos que han sido utilizados en manejo de presupuestos o devengados a través de sus remuneraciones. Las estructuras de estos eventos han sido de variados, coloridos y rimbombantes formas, desde las básicas de la rendición y fin, hasta las derrochadoras de detalles de arreglos florales, música, artistas, bocadillos, comida, recuerdos, placas, barras, homenajes, etc. 

En honor a la verdad la rendición de cuentas debería únicamente centrarse en presentar el trabajo realizado y como este se ancla a su propuesta de gestión y beneficio social. Las entregas de acuerdos y reconocimientos no deben para nada entrar en estos eventos, porque quien rinde cuentas esta únicamente cumpliendo el mandato popular que el ofreció, nada adicional, por tanto, nadie debe homenajear por cumplir su labor por más sobresaliente que esta fuere y que de paso ya está siendo remunerada con fondos públicos mediante un sueldo. Recibir placas, reconocimientos, o pergaminos por el trabajo normal, es como que a un profesor le condecoren los alumnos por asistir a dar sus clases diariamente.

Tampoco se debe obligar o presionar a que un conglomerado de personas deba asistir a las rendiciones de cuentas para aparentar un apoyo contundente al mandatario, se ha visto como se trata de llenar locales solo para justificar un falso apoyo o respaldo a quien rendirá cuentas. Es necesario que el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, tome atención a estos pequeños grandes detalles y no permita excesos en estos eventos, sino lo necesario para comunicar a la sociedad la gestión realizada. (O)

Deja una respuesta