Infocracia

La infocracia es un término acuñado por el filósofo sur coreano Byung-Chul Han que describe un sistema de dominación donde la información y el procesamiento algorítmico han sustituido al debate democrático tradicional. En este régimen, los algoritmos y las redes sociales controlan la opinión pública, fomentan la polarización y vigilan el comportamiento humano. El poder ya no lo ejercen los líderes políticos tradicionales, sino plataformas digitales y algoritmos que moldean la percepción de la realidad, donde no cabe el discurso o deliberación con argumentos o razones y se reducen a un simple like emocional de risa, alegría, disgusto, ira o indignación que simulan reacciones humanas.
Que hay un control mental y psíquico de las personas, es una verdad que ya no incomoda, ni aun sabiendo que se explotan datos personales de los usuarios, degradando a la gente a perfiles de simples consumidores. Algunos aducen que los ciudadanos se sienten libres porque pueden “participar activamente” sin darse cuenta que están siendo controlados y condicionados por ciber estructuras invisibles.
La digitalización, induce a las personas a creer que lo elaborado con algoritmos y big data es la verdad y la realidad existente. Este control mental, similar al control disciplinario; se ejerce como psico control, condicionando el comportamiento de las masas por medio de incentivos que no es más que la ampliación o apertura a más datos.
De esto han hecho terreno fértil los gobiernos para subyugar al electorado y entregarles esa ilusión de libertad sin percibir que están siendo vigilados y controlados de manera inconsciente. El discurso y el debate público no va más y en su reemplazo está ya la guerra de información digital y el uso de redes sociales, que arrasa la narrativa ideológica y la convierte todo en insultos con diatriba barata, rastrera y miserable para denostar al contrincante e inclusive construir falacias con Inteligencia artificial.
Si antes había masas que se movían en respaldo al candidato, hoy son enjambres digitales, burbujas informativas que se mueven en las redes con los “influencers” o sociólogos vagos, que se creen iluminados para orientar el gusto, la preferencia, el voto, la moda y la vida de ilusiones; reafirmando así, sus propios prejuicios que dificultan y entorpecen el raciocinio básico. Byung-Chul Han, dice que la tecnología está siendo utilizada como coacción y lo que se piensa que es libertad, en esencia es control como el teléfono inteligente, porque entrega una cantidad considerable y delicada de datos, desde la situación geográfica a conversaciones, diálogos, chats que se mantienen fijos por más que digan que se han borrado.
La consigna es “todo debe presentarse como información”. Es la regla de esta sociedad de la información y transparencia. No son las personas las que gozan de la libertad, sino la información que circula. “La prisión digital es transparente”, subraya Han. Según el ensayista surcoreano el sistema explota la libertad en lugar de suprimirla y controlando nuestra voluntad en el plano inconsciente: “Los medios de comunicación son como una Iglesia: el like es el amén. Compartir es la comunión. El consumo es la redención. El consumo y la identidad se aúnan. La propia identidad deviene en una mercancía”. (O)
