Bolívar y Washington: padres de la libertad

Bolívar fue un gran admirador de Washington. Cuando en 1824 fue acusado de aspirar al trono. Bolívar declaró “ Si el corazón no me engaña, más bien seguiré los pasos de Washington y preferiré tener una muerte como la suya a ser monarca de toda la tierra…”.
La idea de abandonar tranquilamente la vida pública, en la misma forma en que lo había hecho Washington, parece haber atraído a Bolívar durante los últimos años de su vida. En 1826, lamentando su propia reelección a la presidencia de Colombia, escribió al Vicepresidente Francisco de Paula Santander: “La honrosa lección que me ha dejado el héroe ciudadano, el padre de la gran República Americana, no debe ser útil para nosotros. El pueblo quiso nombrarlo nuevamente para la suprema magistratura; generosamente mostró el peligro, aquel virtuoso General a sus ciudadanos de continuar indefinidamente el poder público en manos de un individuo”.
Nuevamente en 1827, al escribir al Presidente del Senado Colombiano, asentó: “Las sospechas de una usurpación tiránica rodean mi cabeza y turban los corazones colombianos, los republicanos celosos no saben considerarme sin un secreto espanto, porque la historia les dice que todos mis semejantes han sido ambiciosos. En vano el ejemplo de Washington quiere defenderme y en verdad una o muchas excepciones no pueden nada contra toda la vida del mundo oprimido siempre por los poderosos”.
En sus instrucciones al delegado peruano al Congreso de Panamá, Bolívar sugirió: “Confeccione sus ideas son un temperamento tan frío como el de Washington sin dejar de tener la elevación de Franklin que con su mano tomó al cielo su fulmine”.
El eminente historiador ecuatoriano Juan Montalvo, escribe: “ Washington y Bolívar, personajes augustos, gloria del nuevo mundo, honor de la humanidad, unidos a los hombres más renombrados de todos los pueblos y de todos los tiempos”.
Tanto Bolívar como Washington pertenecían a familias acaudaladas. Ambos renunciaron al bienestar de que gozaban, a fin de conducir a sus pueblos a la libertad, se sometieron durante largo tiempo a una vida extremadamente dura. Ambos poseían una voluntad indomable que los hizo triunfar en todas las causas por las cuales expusieron su vida y su fortuna. Ambos, no hay duda de ello, dejaron una herencia destinada a “ todos los pueblos de todos los tiempos.” (O)
