Barriga llena al 80%

La semana anterior habíamos compartido el segundo habito japonés, de tener un propósito claro de vida y no es solamente un asunto filosófico o espiritual. Desde la neurociencia y la biología, se ha demostrado que contar con un sentido definido y fuerte de propósito de vida genera mayor resiliencia ante la adversidad, brinda mejor salud cardiovascular y menos depresión. Mejora la autorregulación, la toma de decisiones y la planificación, lo cual se asocia con mayor capacidad funcional de la corteza prefrontal que es el centro de control del razonamiento, la toma de decisiones, la planificación, el control de impulsos y la regulación de las emociones. Es decir, mejora la adaptación al estrés, miedo y ansiedad.
Pues bien, ahora nos corresponde el tercer habito, el Hara hachi bu (腹八分, es un antiguo proverbio japonés de origen confuciano que significa literalmente «comer hasta estar un 80% lleno». Es un pequeño momento de consciencia plena que les impide comer en exceso. Es una de las formas más simples de vivir más tiempo y con mejor salud. Entonces, si comemos hasta sentirnos completamente satisfechos, ya hemos comido demasiado y con el tiempo ese 20% adicional se acumula de formas devastadoras, pues conduce al aumento de peso, al letargo, a la inflamación crónica, a todas las disfunciones que nos hacen envejecer más rápido y sentirnos peor cada día. En la práctica, detrás de esta filosofía están mecanismos claves tanto biológicos como de proceso de la información: Una es el eje intestino-cerebro, cuando masticamos lentamente, el estómago libera la hormona péptida YY (PYY), y el tejido graso secreta leptina. Esta hormona viaja hasta el cerebro para indicarle cuánta reserva energética tiene el cuerpo. Estas señales químicas tardan unos 20 minutos en viajar por el nervio vago hasta el hipotálamo, que es el centro cerebral del apetito y la saciedad. Otra es la inhibición de la dopamina: Comer rápidamente libera altos picos de dopamina asociados al placer inmediato, lo que puede llevar a comer en exceso antes de que el cerebro procese que ya no necesitas más energía. Comer despacio permite una regulación natural de este neurotransmisor. Y una adicional es sobre la Neuroplasticidad y la formación de hábitos: Al aplicar conciencia plena a cada bocado, cambiamos las vías neuronales, transformando la alimentación de un acto impulsivo o emocional a uno de nutrición consciente. La mayoría de las personas comen con “piloto automático”, terminan lo que hay en el plato por inercia. Pero el plato no sabe cuánto necesita nuestro cuerpo. El plato no tiene idea de nuestro metabolismo, nuestro nivel de actividad, nuestras necesidades nutricionales únicas. Lo que hay que hacer es masticar más y comer despacio para darle tiempo a nuestras hormonas saciantes para que lleguen al cerebro. Eliminar las distracciones, comemos con ansiedad viendo la carga de crónica roja en TV o pendiente o viendo el celular. La neurociencia demuestra que comer frente a pantallas bloquea la atención del cerebro hacia las señales del estómago, lo que nos hace consumir más calorías inconscientemente. Usar platos más pequeños,
Sin este conocimiento seremos los ilusos que andamos buscando dónde comprar salud sin saber que la salud no existe de venta. (O)
