Niños: Lecciones de Salud Mental

Hace unos días observaba a mi hijo jugar, estaba completamente concentrado en cómo se cortaban los árboles. Seguía con la mirada, sonreía, se agachaba, movía su cuerpo, durante varios minutos no existió nada más para él que aquella escena. Y pensé en cuántos adultos no somos capaces de pasar siquiera cinco minutos viviendo de esa manera. Generalmente creemos que nuestra tarea es enseñarles a los niños. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar que ellos también tienen mucho que enseñarnos, especialmente sobre salud mental.
Una de las características fundamentales de una buena salud mental es la presencia plena. La Asociación Americana de Psicología (APA) la define como la conciencia de los estados internos y del entorno en el momento presente, acompañada de una actitud de apertura y curiosidad. Los niños pequeños son expertos en esto. Viven la experiencia a través de sus sentidos, sin estar constantemente evaluando si lo están haciendo bien o mal, ni preocupado por el pasado o futuro.
Otra gran lección que los niños nos regalan tiene que ver con la autenticidad. Un metaanálisis con más de 36.000 personas encontró que la autenticidad tiene implicaciones positivas importantes para la salud psicológica y la calidad de vida. Por el contrario, la falta de autenticidad se relaciona con más síntomas de ansiedad, más síntomas depresivos y una menor calidad de vida. Y si observamos a un niño pequeño, veremos justamente eso “autenticidad pura”. Un niño no suele preguntarse si sus gustos serán aprobados por los demás, si quiere usar una combinación de colores extravagante, la usa. Si quiere bailar, baila. Si está triste, lo expresa, si está emocionado, lo demuestra.
No obstante, con el paso de los años comenzamos a aprender algo diferente, aprendemos a encajar, a cumplir expectativas, a buscar aprobación y, muchas veces, a desconectarnos de lo que realmente sentimos para convertirnos en lo que creemos que los demás esperan de nosotros. Los niños nos enseñan mucho más de lo que imaginamos, solo necesitamos detenernos un poco, observarlos con atención y aprender de ellos. (O)
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