Álbum del mundial desata la fiebre

Carrusel, Deportes

La fiebre del mundial se ha tomado por completo la ciudad de Ambato en las últimas semanas. Espacios concurridos como el Mall de los Andes se han transformado en el punto de encuentro de cientos de personas, entre niños, jóvenes y adultos de todas las edades, quienes asisten diariamente con el firme objetivo de completar la tradicional colección de cromos.

Tanto el segundo piso como el patio de comidas de este centro comercial lucen completamente abarrotados por fanáticos que buscan intercambiar, comprar o vender las figuras de sus ídolos. A pesar del auge tecnológico y de la existencia de versiones virtuales, los aficionados locales demuestran una clara preferencia por el formato físico y sus costumbres.

El ambiente recrea una tradición que se resiste a desaparecer con el paso de los años, donde los pasillos se inundan con los característicos gritos de «yala» o «repe». Estas expresiones populares, utilizadas para anunciar si una tarjeta ya se posee o si está repetida, marcan la dinámica de las negociaciones informales entre los coleccionistas.

Llenar el libro de colección representa un esfuerzo logístico y económico considerable para las familias ambateñas, con inversiones que pueden alcanzar o superar los cien dólares. No obstante, los ciudadanos aseguran que el gasto pasa a un segundo plano, ya que la actividad se ha convertido en el pretexto propicio para fomentar la unión familiar.

Un ejemplo de esta dedicación es el caso de los hermanos Sebastián y Albero Guato, quienes junto a sus padres lograron la hazaña de llenar la libreta tras un mes de intensa búsqueda. Para conseguir los últimos adhesivos especiales, que no salen en los sobres comunes, recurrieron a promociones de bebidas auspiciantes donde venían los elementos faltantes.

Los jóvenes compartieron su orgullo al colocar la última figura del jugador Lautaro Martínez, superando la dificultad de haber rastreado previamente a estrellas mundiales como Cristiano Ronaldo, Lionel Messi, Erling Haaland, Lamine Yamal y Arda Güler. Esta meta se alcanzó mediante la combinación de compra directa de paquetes y extensas jornadas de trueque en la urbe. (I)

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