Tungurahua: Páramos requieren atención y protección

Daniel Espín y Edwin Barrera, profesionales del Fideicomiso Fondo de Páramos de Tungurahua y Lucha contra la Pobreza, participaron en el Tercer Encuentro Nacional de Páramos con el tema “Balance Hídrico y Monitoreo Ambiental”. (Foto cortesía)
Los criterios técnicos y lineamientos para la planificación integrada por cuencas hidrográficas que fortalezcan la resiliencia de las zonas de protección hídrica frente al cambio climático surgieron en el Tercer Encuentro Nacional de Páramos, realizado por la Fundación Incana y la Universidad Técnica Particular de Loja.
La agenda concibió varios temas y la participación de expertos a nivel nacional y local. El Fideicomiso Fondo de Páramos de Tungurahua y Lucha contra la Pobreza estuvo presente con la intervención de los profesionales Daniel Espín y Edwin Barrera.
Los representantes del Fondo de Páramos expusieron sobre el “Balance Hídrico y Monitoreo Ambiental de Tungurahua”. Edwin Barrera, ingeniero civil con especialización en Hidráulica, explicó sobre la conservación del páramo y la garantía de agua tomando en consideración el concepto de páramo como esponja de agua y la necesidad de cuidar las cuencas del río Ambato y Pastaza; así como, las microcuencas, lo que permitirá el flujo de agua para consumo, riego e industria.
De igual manera habló sobre el mejoramiento del nivel de vida y desarrollo económico frente a la conservación de los páramos; pues, las comunidades se convierten en las guardianas, surgen los proyectos productivos sostenibles, el mejoramiento de ingresos es posible, son protagonistas en los planes de manejo participativos y se impulsa el desarrollo humano.
Su exposición se basó en la descripción del territorio; metodología para la recopilación, procesamiento y validación de la información; productos satelitales evaluados; balance hídrico actual y déficit estructural; proyecciones hacia finales de siglo dejando recomendaciones sobre la focalización de inversiones; mecanismos de conservación y restauración; transformación de prácticas productivas; gestión de la demanda de agua e inversión en infraestructura verde.
Mientras que, el ingeniero ambiental Daniel Espín detalló el Sistema Integral de Monitoreo Ambiental e indicó que, el problema radica en que las comunidades altoandinas enfrentan condiciones de pobreza y alta vulnerabilidad climática debido al deterioro del ecosistema páramo, la disminución de la seguridad hídrica y la limitada capacidad de gestión territorio basada en información y gobernanza.
Frente a esta situación, surge la necesidad de fortalecer el monitoreo ambiental continuo que genere datos confiables tomando en consideración tres pilares: Economía (medios de vida); Sociedad (Gobernanza y GESI); y, Medioambiente (seguridad hídrica).
Además, explicó sobre la implementación de estaciones hidrológicas e incorporación de la Unidad Móvil de Diagnóstico Ambiental para analizar el agua, biodiversidad, calidad de suelo y movilidad. Dijo que, el Sistema Integral de Monitoreo Ambiental tiene cuatro fases.
La primera tiene relación con la captura de datos (estaciones fijas, unidad móvil y monitoreo comunitario). Fase dos, plataforma de gestión (sistemas de información para toma de decisiones y verificación cartográfica). Fase 3, validación (comprobación técnica de las actas de acuerdos de conservación) y fase 4, desembolso (cumplimiento validado detona el cofinanciamiento).
“Tungurahua ya vive con menos agua de la que necesita. El cambio climático agravará este déficit en todos los escenarios proyectados. Conservar los páramos, gestionar la demanda y restaurar los ecosistemas hídricos es la estrategia de adaptación del territorio”, es el mensaje compartido por los expertos. (I)
