Trágico final en la habitación uno

Exteriores del Hospital General Docente Ambato, donde se levantó el protocolo de seguridad «Código Plata» tras el fallecimiento de la paciente internada. (Foto ilustrativa El Heraldo)
El protocolo de máxima seguridad «Código Plata» en el Hospital General Docente Ambato llegó a su fin de la manera menos esperada. María J., de 37 años, permanecía internada en el área de cirugía bajo estricto resguardo policial, recuperándose de una severa herida por arma de fuego sufrida días atrás.
Sin embargo, el mediodía del 6 de junio, la tensión se trasladó al interior de la habitación uno. En un momento de desesperación, la paciente comenzó a retirarse la vestimenta y los catéteres médicos.
Pese a las advertencias del personal de turno y la inmediata presencia de los oficiales de control, el estado de la ciudadana empeoró drásticamente. Un severo cuadro de abstinencia, provocado por el consumo de sustancias sujetas a fiscalización, desencadenó una crisis fatal: una broncoaspiración seguida de un paro cardiorrespiratorio.
Durante quince agónicos minutos, los médicos residentes aplicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero los esfuerzos fueron en vano. A las 13:00 horas se confirmó su deceso, transformando el custodio policial en una escena para Criminalística. Una historia que inició con violencia criminal terminó bajo el amargo y silencioso peso de la adicción. (I)
