Torero / Luis Fernando Torres

Columnistas, Opinión

Los sueños y las frustraciones de un ecuatoriano que quiere practicar su profesión y no puede hacerlo por las circunstancias adversas que se vive en el mundo taurino, son el hilo conductor del documental “Torero”, dirigido por Nora Salgado y que tiene como protagonista a Mariano Cruz Ordoñez, matador riobambeño, cuando siente que se le aproxima el día de  cortarse la coleta y dejar los ruedos.

No es un documental frío ni plano. Es muy rico en escenas y vivencias. Abre las ventanas de la naturaleza humana. Pinta países y ciudades. Recorre Ecuador, España y México. Expone los secretos urbanos de Quito, Riobamba, Madrid y México D.F. Traslada al espectador a pueblos que guardan celosamente sus tradiciones y costumbres. Lo pone frente a personajes tan singulares que no están, normalmente, al alcance de cualquier mirada. Trae el recuerdo de la Feria Jesús del Gran Poder de Quito, con la plaza llena hasta la bandera, y un público que vibra con los muletazos del matador Cruz Ordoñez. La Plaza de Toros Nuestra Señora de la Merced de Ambato aparece con toda el alma ambateña en una de las más grandes presentaciones del torero riobambeño.

Una escena para no olvidar es aquella que protagoniza un anciano picador que cae sobre el toro, al no tener fuerzas para cumplir su cometido, en una corrida de un pueblo de la serranía ecuatoriana. El ejemplo de ese hombre es el ejemplo que sólo puede ofrecer quien ama lo que hace y, además, necesita hacerlo para alimentar a su familia.

Mariano quiere torear. Está preparado. Ha triunfado en la feria de Riobamba. Su profesión es la de matador. Lamentablemente, no puede torear como quisiera. En su país, la principal feria desapareció. No le contratan para otras. Le abren algunas puertas en España y, al día siguiente, le cierran. Le ofrecen torear en México y, por problemas logísticos, no logra hacerlo.

Sus hijas son el centro de su vida. Por las absurdas prohibiciones, no pueden acompañarle cuando torea.  Su padre, el antiguo matador, también llamado Mariano Cruz, está a su lado. Su madre, por su parte,  expresa su total acuerdo con lo que hace su hijo y le alienta para que sea matador.

El documental tiene un poderoso mensaje, sobre todo, para los jóvenes: sigan su sueño, sean libres y no se rindan.

Antonio Bienvenida decía que “torear es sacar a pasear el alma”. En el documental, Mariano Cruz Ordoñez, muestra como salea a pasear el alma en el diario vivir de un matador. (O)

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