SERIE LOS VALORES HUMANOS: LA COHERENCIA Y EL SENTIDO COMÚN / Ing. Patricio Chambers M.

Columnistas, Opinión

Entre los muchos valores humanos que podemos llegar a conocer, se encuentran aquellos de carácter intelectual, es decir los que se relacionan con una forma correcta de razonar entrelazando todos los elementos de una manera lógica y adecuada.

En el budismo como una religión filosófica que es, enseña que el recto pensamiento como parte del noble óctuple sendero, lleva al individuo a liberarse del dolor en este mundo causado por el apego y deseo de las cosas materiales.

De ahí la importancia de desarrollar cualidades en el plano de la mente, cuya herramienta es la razón. Por ello en esta ocasión tomaremos como ejemplo a dos de esos valores: la coherencia y el sentido común.

La coherencia es la cualidad de ser consecuentes con lo que uno dice y hace. Este valor permite guardar una relación lógica entre elementos que se vinculan. Ser coherentes es mantener coincidencia plena entre lo que pensamos, sentimos y actuamos para evitar pensar de una manera, sentir de otra y actuar de una forma muy distinta.

Esto lleva a que este valor humano se enseñe a través del ejemplo a las nuevas generaciones, pues no cabe enseñar lo que no se practica consigo mismo. Debemos mantener coherencia también entre nuestras ideas tanto como con nuestros planteamientos, de hecho, se dice que una persona es coherente cuando su actitud es consecuente con su postura mental.

Por el contrario, perder coherencia es perder la razón.

Un buen ejemplo de coherencia se lo puede ver en una de las frases de Confucio cuando nos dice «no hagas a otros aquello que no te gustaría que te hicieran a ti, ni te hagas a ti lo que no le harías a los demás».

El siguiente valor que hoy ponemos sobre la mesa es: el sentido común, al cual se lo define como aquella habilidad intelectual natural compartida entre los seres humanos, que nos permite deducir algo y actuar conforme a una lógica básica.

El sentido común nos provee una comprensión general, rápida e intuitiva de las situaciones, a partir de una información recibida. Nos orienta a pensar y a hacer las cosas de manera racional. Se trata de la capacidad natural de juzgar los acontecimientos y eventos de forma razonable.

Descartes señala que el sentido común es la cualidad mejor repartida del mundo; no había persona que no dispusiera de ese regalo juicioso. Voltaire por su parte, dirá que el sentido común es en realidad el menos común de los sentidos.

El sentido común puede aplicarse en diversas situaciones de la vida cotidiana y en la resolución de problemas que tienen que ver con aspectos importantes como las relaciones de pareja, la educación de los hijos, las decisiones económicas y las maneras como reaccionamos a los diferentes eventos.

En fin, gracias a este valor humano podemos orientarnos o movernos en nuestros espacios y determinar qué hacer si nos perdemos en medio de él.

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