Remembranzas y semblanzas. 2026

“Ambato florece con su gente” LXXV F.F.F. Bodas de diamante
Organización: Biografías Urbanas / Wilson Freire
Centro cultural “Eugenia Mera”
Viernes 13 febrero – 18: 30hs
En estos tiempos en que cualquier dios que nos gobierna no responde
Debe saber que estoy resucitado
Con una mortaja de fiesta
Esperando que Lázaro me preste una linterna
Para buscar a tanto Cristo que debe conocer “al Edgar”
A los que él mismo sabe crucificar en sus poemas
“en cualquier hoja de calendario…llena de llagas y borrachos”.
Me han dicho que a veces cambia de voz
en las mutaciones de sus sueños
y hasta hace milagros con palabras
resucitándolas en el tropel de sus poemas
junto a los que caminan sin libros y sin tumba
en estas grietas de nuestras propias muertes.
Y con la linterna que enfoca tan solo la memoria
Me han pedido que alumbre
La fe que se resiste al epitafio de María Magdalena
La que sale a lavarnos las heridas
De tanto terremoto que tenemos cada día.
Y en medio de las reconstrucciones que se hacen previa “Junta”
Está la misma Macarena
Que se nos aparece en la edad del ala
Dispuesta a borrar la polvareda
Que cae en los terremotos del martirio
Cuando Dios sale a igualar a todos en las culpas
Sacando sus iras reprimidas.
Ella es una canción que sabe caer sobre los huesos
Que viven debajo de su arena.
A veces es magnolia de nos mira desde el parque
O luna de carne y hueso que vuela por el aire.
Dicen que oyó a su Cristo que le dijo
No puedes ser mujer si no eres cántaro
Que lave los pies del desvalido,
Que aplaque la sed de los que quedan
A merced de nuevos dioses que engendra la porfía.
Canta, canta cántaro querido,
Canta con el “Aroma” de la vida.
“Aroma” es una música que huele
¿A que huelen los cantos de esta tierra?
¿A carrizos del alma? ¿a rondadores de hijos paridos en el viento?
Hay aromas de lluvia goteando en los tejados
Que recogen los indios para humedecer sus campos.
Hay aromas que olfatean las luciérnagas
Encendiendo las palpitaciones de las noches.
Aromas de vasijas de barro con corazones de piedra,
Aromas que olfatean los perros aulladores
Al filo de todas las ausencias.
Cantan los artistas para los cráneos que deambulan,
Que se cuelgan de las cuerdas suspendidas
De tanta guitarra vieja,
De tanto difamador que ahoga en las cantinas
Las traiciones de la patria adolorida.
Aroma de soledad
Aunque desmientan y me contradigan
Que lactamos un yaraví desde la cuna
Y lloramos cantando los sanjuanes
Con tantos pañuelos blancos exprimidos
Flameando en los danzantes del destino.
Y Martha le canta a Lázaro que huye de los sismos
Mientras Rodrigo cierra las grietas de sus rosales mustios
Con las leyes del amor
Mientras por los pasillos se va la vida.
En estos tiempos en que cualquier dios que nos gobierna,
no responde,
Seguro que ya sabe lo que hemos decidido:
Que ya no queremos ser hechuras de barro deleznable
Sino de palabra que desafía
El sentido original de los caminos,
Verbo que reconstruya las hechuras inconclusas
Para que vivan más tiempo
Que las leyes que culpan al destino.
Hay dioses que nos dejaron con la palabra inconclusa
Porque no alcanzaron a poner los nombres a las cosas.
Entonces, irreverentes salieron los poetas
Con sus palabras nuevas: “En un abril y cerrar de hojas”
a repartir en cartulina “Galletas para el té”.
En estos tiempos en que cualquier dios que nos gobierna no responde,
Seguro que ya sabe lo que hemos decidido:
Ser hijos de la verdad que es la belleza
Que nos alumbra la vida desde el alma
Y nos pone en la sangre, fortaleza.
En estos tiempos en que cualquier dios que nos gobierna no responde,
Seguro que ya sabe lo que hemos decidido:
Vivir como canción junto a los pájaros,
Crecer como canción contra el silencio
De un mundo a la deriva
Que lucha su desafío como un náufrago.
