Relaciones tóxicas / Mario Fernando Barona

Columnistas, Opinión


Una relación tan cercana como la de una pareja debería ser constructiva, armoniosa y edificante, pero la realidad es que algunas se han convertido en verdaderos infiernos, la convivencia mutua es imposible. Este tipo de relaciones peligrosas e insanas atentan a la salud física, emocional y psicológica de sus involucrados, son tóxicas, literalmente envenenan el ambiente, por lo que es apropiado cortarlas temprana y definitivamente.

Con el fin de aclarar su contexto, permítame contarle un par de historias hilarantes en las que priman caprichos y despropósitos provocados por los tóxicos. Una iracunda mujer denuncia en medio de sollozos que su marido ya no la quiere y que le ha pedido el divorcio; él dice que eso no es cierto; entonces, ella furiosa le espeta -cómo que no, a ver repite lo que me dijiste; él responde: -solo te dije que no nos podremos ir de vacaciones este año porque no hay dinero; después de varios segundos y mirándolo sobre el hombro ella alega: -es lo mismo. En otra historia, la misma mujer le reclama a su marido porque no la saca a ningún lugar de vacaciones; pues, un día él la sorprende llevándola a una hostería de ensueño en el oriente; una vez allí, ella molesta y amargada le dice: -quería ir a la playa.

Chistosos o no, estos niveles de toxicidad (originados a veces más por varones que por mujeres) se dan no solo en las relaciones sentimentales, sino en las políticas también, como en la relación “triunvirato de la conspiración y gobierno nacional”. Los primeros, tóxicos hasta la médula, buscan por todos los medios derrocar al gobierno recurriendo a absurdos como armar una comisión especial para ‘investigar’ los Pandora Papers del presidente Guillermo Lasso sin tener legitimidad ni tampoco idea de cómo hacerlo; a torpezas como amenazarlo con juicio político si no se presenta; o a disparates como llamar a declarar a la esposa e hijo del presidente sin ser funcionarios públicos. Como los tóxicos no consiguieron nada de lo que pretendían, no tuvieron otra opción que quedar en ridículo frente al país y cambiar su discurso claramente insidioso a otro más moderado en el que ahora afirman que ya no investigarán exclusivamente al presidente sino a toda la documentación.

Así son los tóxicos: pretenden imponer su postura a toda costa, no se conforman con nada y en medio de su desesperación son capaces de cualquier estupidez con tal de salirse con la suya, como la que acaban de cometer cuando pedían airadamente que los precios de las gasolinas ya no suban, el gobierno accede y los congela, pero ellos, a pesar de haber obtenido lo que buscaban (en este caso sí lo consiguieron), siguen intoxicando la relación (jodiendo la paciencia) advirtiendo ahora que el congelamiento es un paquetazo. ¿Se puede ser más tóxico? (O)

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