¿Puede existir un universo paralelo? / Ing. Patricio Chambers M.

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Según antiguas tradiciones de la humanidad, en el origen del universo está la dualidad, la cual a nivel humano se expresa como lo masculino y lo femenino, lo positivo y lo negativo, arriba y abajo, noche y día al igual que tantas otras formas que más allá de verlas como excluyentes entre sí, deberíamos concebirlas como complementarias.

Esta idea de la dualidad y su complementariedad ha sido recogida por la ciencia actual planteando que esta cualidad que subyace también en la sustancia material, da lugar a los estados que hoy conocemos como materia y antimateria.

Fue el físico inglés Maurice Dirac (1902 – 984) quien supuso la existencia de un antielectrón que, teniendo igual masa que un electrón, tuviera una carga eléctrica contraria, es decir positiva. Efectivamente esta partícula, llamada “positrón”, fue descubierta por Carl D. Anderson en 1932.

Más tarde a principios de 1996 en el laboratorio de partículas de Ginebra (CERN), se logró producir antimateria, llegándose a fabricar el “antihidrógeno”, el cual sobrevivió un brevísimo lapso de tiempo antes de aniquilarse. Este “antiátomo” se componía de partículas simétricas a las del átomo de hidrógeno, es decir, de un antiprotón y de un antielectrón.

De este modo, aquel mundo simétrico ya no quedó solo en formulaciones matemáticas, sino que se daba paso a la idea de un universo hasta ahora invisible y que la física actual lo presupone paralelo al nuestro, no conformado por materia sino por antimateria.

También algunos astrónomos han especulado sobre la posible existencia en el universo de regiones -tan extensas como las galaxias- en las que los núcleos de los átomos, en lugar de estar formados por protones con carga eléctrica (+) y por neutrones (sin carga), estuvieran conformados por antiprotones con carga eléctrica (-) y por antineutrones (sin carga).

Los átomos tendrían allí sus núcleos, no rodeados de nubes de electrones con carga eléctrica negativa, sino de positrones con carga eléctrica positiva.

De existir estas galaxias simétricas, con sus cargas de igual magnitud pero de signo contrario, llamadas “antigalaxias”, no podrían conjugarse con las galaxias tal como las conocemos, ya que de entrar en contacto entre si se anularían produciéndose una gran explosión y transformándose nuevamente en calor y energía.

Hay científicos que sostienen que este tipo de materia está junto a nosotros en el espacio que creíamos vacío, pero es invisible e indetectable por la tecnología actual.

Otra de las hipótesis es que no podemos captarla porque se encuentra en un “universo paralelo” al nuestro, al cual teóricamente solo podríamos acceder por pequeñas puertas microscópicas o “agujeros de gusano” que conectan ambos mundos y que tienen apenas el tamaño de una partícula.

Sería como llegar inmediatamente a la habitación contigua por una fisura de la pared, en vez de salir al pasillo y franquear la puerta de al lado. En fin, todo esto conforma una compleja red de conexiones que aún constituye un misterio para nosotros, como quizás la vida misma.     (O)                                   

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