¡Nuevas movilizaciones! / Mirian Delgado Palma

Columnistas, Opinión

Es una tragedia para la vida del Ecuador estar permanente amenazados por “falsos  líderes” de ciertas organizaciones que lo único que buscan es satisfacer sus ambiciosas pretensiones valiéndose de la ingenuidad de sus seguidores que son perversamente engañados  y arengados para que protesten por la supuesta desatención del gobierno a sus necesidades…; pero, en el fondo, la verdadera intención es el de convulsionar las ciudades y enfrentarnos entre hermanos bajo el pretexto de que son los defensores, luchadores incansables, héroes… supuestamente decididos a ofrendar sus impuras vidas por sus congéneres; o lo contrario, exponerles a los humildes colectivos como carne de cañón en primera escuadra, porque los maliciosos  líderes están bien camuflados para cuidar su integridad física cuando se producen los desmanes. Solamente se convierten en cornetas de largo alcance.

Generalmente la mayoría del pueblo esta claro que en la turba que se forma en las protestas están insertados los comunes delincuentes, sin “Dios ni Ley” encargados de cometer estropicios en contra de instituciones públicas y privadas e incluso atentar contra la vida de quienes se cruzan en su paso a fin de tomar como bandera de lucha, endosando estos actos detestables a inocentes, lavándose las manos con la sangre de ingenuos para eximirse de los crímenes que cometen en nombre de la Patria.

Si se aspira a ostentar la primera dignidad en el Ecuador, deben tener una vida meritoria, pulcra, honrada, solidaria, de respeto con los sagrados postulados de la Nación, como reza la Carta Constitucional de nuestra República. Ser un verdadero estadista que se identifique y acuñe las causas comunes de su pueblo, sin cálculos previamente mentalizados y organizados que les cubra de fama, dinero y poder; sin que lo merezcan.

Los cambios de modelo que afectan al inconsciente colectivo requieren la inspiración, persistencia y coraje que solo proporciona el verdadero líder con características que hablan de un hombre de bien, talentoso, desprendido y empoderado con el progreso colectivo.

El verdadero líder debe ser coherente con las creencias, principios y valores; son fundamentales que dan forma al modo como las personas se ven a sí mismas y al mundo. Bajo esta perspectiva, los líderes transforman las organizaciones y la gente que las integran, comunicando la nueva perspectiva y contagiando el entusiasmo.

Para sentarse en el solio presidencial, que constituye el altar sagrado del pueblo, solo deben llegar aquellos hombres que reflejen cualidades inalienables con las que se identifican a los “verdaderos caballeros de honor”, de trabajo, generadores de riqueza y visionarios.

Soñar no cuesta nada se argumenta en el argot popular…, es una gran verdad, pero los soñadores deben poner los pies en la tierra, evaluar sus potencialidades, consultar su interior si está cubierto de nobles sentimientos e ideales para que se cristalicen sus aspiraciones, con la bendición del mejor líder del mundo, “Jesús”. (O)

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