Migración e identidad 

Columnistas, Opinión

Los desplazamientos humanos son uno de los principales debates en Europa y América. El parlamento de la UE ha aprobado una medida impensable hasta hace poco tiempo, esto es, el establecimiento de centros para extranjeros indocumentados en terceros países. En Estados Unidos, si bien el ICE se ha trasladado de las calles a los aeropuertos para ayudar a ordenar a los pasajeros, ante la falta de empleados públicos, no significa que  las políticas en contra de los migrantes ilegales van a archivarse.

Chile es un caso de interés. Por su posición geográfica, separado de Perú por desiertos y de Argentina por una cordillera y del resto del mundo por un oceáno, a los chilenos les tomó por sorpresa la migración venezolana que, para el 2020, se acercaba a los dos millones. Kast ganó la presidencia con el mandato de los migrantes legales y las clases populares de revertir la migración ilegal, esto es, de aquellos que no ingresaron con registro y papeles. A la hora de instrumentar una solución de retorno en encontró el problema que ningún país vecino autorizaba un corredor humanitario de salida de Chile. 

En la época de Biden se fomentó la migración desbocada a Estados Unidos. Los demócratas no sólo creían que así podía aumentar su base electoral sino que, en algunos reductos urbnanos, era la vía para justificar la aplicación de políticas progresistas. 

La migración, por principio, es positiva cuando los migrantes lo hacen legalmente y pertenecen a la misma cosmovisión cultural del país que los recibe, como ocurre con los latinoamericanos que llegan a España. No les resulta difícil adaptarse y compartir la cultura y los valores. En cambio, cuando los migrantes provienen de otra cosmovisión, no se adaptan y cuestionan la identidad cultural del país receptor, provocando graves dislocaciones sociales. En Francia es un serio problema la migración por el rechazo de los migrantes a la cultura occidental. 

La migración hacia Ecuador se parece a la de Chile. No existe un problema cultural sino de masificación y falta de servicios suficientes para los extranjeros, incluidos los ilegales que también demandan servicios. (O)

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