Malagradecido / Dr. Guillermo Bastidas Tello.

Columnistas, Opinión

 

Ingrato es quien niega el beneficio recibido; ingrato, quien no lo restituye; pero de todos, el más ingrato es quien lo olvida. (Séneca).

Recuerdo cuando tenía 7 años de edad, mientras comíamos fritada en el comedor doña panchita, en baños, cuando gozaba aún de la presencia de mi padre, mi plato de fritada tenía un huesito carnudo y jugoso digno de chupárselo  hasta la médula; de pronto apareció un perrito lánguido y famélico de costillas visibles y de hambre evidente, pensé entonces está rico el hueso pero el perrito me quedó viendo con cara de profunda miseria y hambruna que hizo llaga en mi hambre y decidí ceder el huesito carnudo y jugoso al  desnutrido can. Hacer esa obra me llenó de orgullo y también de hambre; luego de tan meditada acción solidaria salimos del comedor y pasé nuevamente junto al perro y mi ex hueso, oh sorpresa el perro se lanzó sobre mí pierna y me acertó una profunda herida por la que tuve que ser trasladado al hospital. Que iras, que rabia sentía contra el perro y mi acción benéfica, me puse a llorar, no entendía el accionar del perro; entonces mi padre me dijo: qué querías hijo que el perro te agradezca o te lama la pierna, la próxima vez que des algo no esperes que el animal reconozca tu acción solidaria.

Esta experiencia me volvió a recordad mi pasado cuando me entero que en un hecho sin precedentes para nuestro solidario y bello País, luego de ocasionar varias situaciones que comprometieron nuestras relaciones internacionales con otros países, el fundador de WikiLeaks y asilado en la Embajada de Ecuador en Londres, Assange, demanda al Estado ecuatoriano por “amordazamiento” y vulneración de derechos. Que malagradecido.

Y el hecho es que el Asilado no quiere acatar las normas de convivencia de quien lo protege, lo ayudó en sus peores momentos y por eso demanda y muerde la mano al que le dio de comer.

No tires piedras en el manantial donde has bebido dice un Proverbio Arameo, no es justo y de caballeros reclamar a quién te bridó abrigo, solidaridad, pan, techo y protección que tanta falta les hace a los pobres ecuatorianos que viven aún en la indigencia y el abandono.

¿A cuenta de qué Assange se permite acarrearle molestias a Ecuador, por qué tanto odio con quién lo apoyó, asiló, albergó y recogió de las calles europeas perseguido por la justicia internacional?

¿Una Acción de Protección solicita el asilado, de qué se queja el huésped malagradecido?; al parecer Assange parece quejarse de tratos inhumanos para él y su gatito.

Recordemos que el ciudadano Assange se metió en nuestra embajada sin que nadie le haya invitado, por voluntad propia, en unas oficinas que, a pesar de las adecuaciones, jamás podrán darle la privacidad y la comodidad de un apartamento en el cual debió estar acostumbrado a permanecer.

Le recordamos al señor que, un asilado, un refugiado o una persona protegida internacionalmente, está sometida a protocolos. Hablar de su libertad de expresión, en abstracto, es olvidar dónde está encerrado y las consecuencias que conlleva cualquiera de sus acciones para nuestra Patria. El asilado demandante por las circunstancias creadas por él, por el estatus poco definido que lo caracteriza, por el peso de su intromisión en la política internacional, se ha puesto en una situación que limita sus propios deseos, pretensiones y libertades. (O)

Señor hacker no sea malagradecido.  Recuerde que hasta el amor se acaba, pero jamás la gratitud.

Viva el Ecuador.

 

 

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