Luchando por seguir adelante / Kléver Silva Zaldumbide

Columnistas, Opinión

Luchando por seguir adelante / Kléver Silva Zaldumbide

Como una tabla en un mar violento naufragamos entre un huracán de desinformación y un amarillismo morboso. Las fake news (noticias falsas), los rumores y las especulaciones propagan una paranoia con creciente xenofobia en medio de un bombardeo mediático de «vaya a saber qué intereses no más» generando un pánico desproporcionado evidenciando lo que somos y cómo somos. Cuantas mentes distorsionadas y con altos índices de maldad alarman a la gente que desconoce la verdad, aprovechándose de que, en medicina, casi nada tiene una certeza verídica irrefutable y que las recolecciones de informes y estudios solo hacen proposiciones aceptables. Entendamos que la calma y la información científica a través de fuentes confiables pulverizará a la bazofia desinformativa.

«SARS-CoV-2» es el nombre oficial del nuevo coronavirus. «COVID-19» es el nombre oficial de la enfermedad que causa. Son dos cosas diferentes, una es el virus, la otra es la enfermedad.
Hay 4 coronavirus (HCoV-229E, HCoV-NL63, HCov-OC43 y HCoV-HKU1) que circulan continuamente en los seres humanos y que no causan enfermedades graves. Seguramente habremos tenido alguno de ellos y ni lo sabíamos. Luego están dos coronavirus que sí causan enfermedades más complicadas el SARS-CoV y el MERS-CoV. Al virus «SARS-CoV» se le consiguió sacar de circulación, pero su epidemia empezó en noviembre de 2002 y se terminó en mayo de 2004, contagiando a 8.000 personas de las cuales murieron 774. No ha habido ningún caso desde entonces. Y por último está el nuevo coronavirus llamado SARS-CoV-2. Esos son los siete coronavirus que conocemos en el ser humano.

Se habla mucho de personas potencialmente asintomáticas que transmiten al nuevo coronavirus. Creo que el término más preciso sería «subclínico». Estos individuos pueden estar transmitiendo virus y transmitiéndose a otros, pero no están lo suficientemente enfermos como para buscar atención médica. La OMS ha anunciado que la tasa de letalidad está entre el 2% y el 4% en Wuhan y alrededor del 0,7% fuera de China.
y están muy preocupados de que mucha gente esté utilizando mascarillas en situaciones donde no son necesarias y falten mascarillas para situaciones clínicas donde sí son necesarias».

Afortunadamente de lo que hasta ahora vemos el riesgo en niños es prácticamente ninguno, pero en cambio muy alto es el riesgo en inmunodeprimidos (gente con las defensas bajas por enfermedades o medicamentos que las causan) y con enfermedades concomitantes y peor si a esto le sumamos la edad avanzada, personal sanitario (médicos, enfermeras, auxiliares, etc.).

Los síntomas son los mismos que una gripe con menos mucosidad y fiebre. La medida más importante es lavarse las manos, con agua y jabón. Los geles antisépticos no ofrecen mucha ventaja para las personas. La vitamina C, el limón y lo de los enjuagues bucales no tratan ni “Matan” el virus, solo ayudan en algo indirectamente.  

Muchos dicen que la paranoia colectiva no es más que otra palabra para definir la ignorancia potencializada de muchos, lo que sus ojos no ven, sus cabezas delirantes lo inventan y así van por la vida huyendo de algo que ni siquiera los persigue…alimentando a la gente su veneno, su propia caótica epidemia… ¡Fuerza, mientras mejor nos informemos menos nos afectarán las amenazas! (O)

Medicina integrativa oriental

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