Las reglas del mundial

Columnistas, Opinión

Pasaron ya cuatro años y nuevamente estamos a las puertas de otro Mundial de Futbol, esta vez repartido en tres países sedes: Estados Unidos, México y Canadá. Nuestra querida selección se ganó a pulso un lugar en la contienda y hoy nos representará por quinta vez en este certamen.

A propósito de esta fiebre futbolera, en la que, además, se estrenarán nuevas reglas en la cancha de juego, seré infidente: de pequeño me gustaba jugar al fútbol, aunque, a decir de mis compañeros peloteros, no era nada bueno. Cuando me llegaba el balón a los pies, mi impulso era hacerlo rodar al arco contario a como dé lugar, lo que significaba ir repartiendo codazos, manotazos, patazos y madrazos; una vez frente al arco, o lo pateaba fuera o mantenía el tropel hasta que la esfera y yo salíamos descontroladamente del campo de juego.

En contraste, en este Mundial, serán muy estrictos con ese vendaval de argucias físicas y vocabulario florido que suelen emplear algunos jugadores para insultar y cometer faltas.

En mi caso, a pesar de todo, jugaba casi a diario, y lo hacía en la ligeramente inclinada calle de mi barrio en Ficoa que en aquel entonces (45 años atrás) era empedrada y casi sin circulación vehicular. Un par de piedras grandes a cada lado arropadas con nuestras propias vestimentas hacían de arcos.

Recuerdo, una vez, que alguien pateó el balón tan fuerte que fue a dar hasta la avenida principal, la atravesó de lado a lado e ingresó directamente por la puerta de una pequeña tienda rompiendo el vidrio del mostrador. Inmediatamente después del estruendo, no quedó ni un alma para contarlo, todos habíamos huido despavoridos cual suricatas a sus guaridas frente a la amenaza de un depredador.

Esta es otra de las reglas que entrará en vigencia en este Mundial. Si un jugador es sustituido, tendrá diez segundos para abandonar el campo de juego, al igual que el arquero que no podrá quedarse con el balón más de ocho segundos, en ambos casos, deben hacerlo como si hubieran sido ellos quienes rompieron el vidrio de la tienda: ¡YA!

Parte del folclor futbolero siempre fueron los infaltables “alegones” que suelen terminar provocando roces y a veces riñas generalizadas. Esto también se va a corregir durante el Mundial porque el capitán de cada equipo será el único jugador que podrá acercarse al árbitro para debatir sus argumentos frente a una decisión.

Como quiera que sea: con arcos improvisados, cancha inclinada, inutilidad expresa, vidrios rotos o representando profesionalmente a un país en el Mundial, la pasión del fútbol convoca y une.

Suerte y enhorabuena a los muchachos que vestirán la Tricolor en la edición 23 del más expectante torneo deportivo del planeta a realizarse entre el 11 de junio y el 19 de julio.

mariofernandobarona@gmail.com

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