Las parejas que duran

Columnistas, Opinión

Actualmente cuando vemos parejas que llevan muchos años juntas, solemos pensar que “tuvieron suerte” o que “se deben amar mucho”. Sin embargo, desde la psicología sabemos que las relaciones que perduran no lo hacen por azar, sino por la combinación de habilidades emocionales, decisiones conscientes y trabajo constante.

Las parejas que duran no son aquellas que no discuten, sino las que aprendieron a manejar el conflicto sin dañarse. 

Entienden que el desacuerdo es parte natural de cualquier vínculo y que el objetivo no es ganar, sino comprenderse. Desde esta perspectiva, la comunicación emocional es uno de los pilares más importantes: expresar lo que siento sin atacar y escuchar sin ponerme a la defensiva. Y es normal que muchas veces no sepamos cómo hacerlo, pues nadie nos ha enseñado.

Las parejas que duran suelen crear confianza, ambos se sienten acompañados y saben que pueden contar con el otro. Esto no significa dependencia, sino la certeza de que mi pareja estará presente en los momentos difíciles. Cuando hay seguridad emocional, nadie siente que tiene que cambiar para que la relación funcione, aunque muchas veces se debe llegar a acuerdos y concesiones.

También es fundamental la capacidad de reparar. Todas las parejas se hieren en algún momento; lo que marca la diferencia es la disposición a reconocer errores, pedir perdón y cambiar conductas. La reparación emocional fortalece el vínculo más que la ausencia de conflictos.

Desde la psicología, sabemos además que las parejas que duran entienden que el amor no es solo emoción, sino elección diaria, un compromiso. Hay etapas donde la pasión disminuye, el cansancio aparece o la rutina pesa, y aun así se decide cuidar el vínculo, nutrirlo y priorizarlo.

Para construir una relación sana y duradera, es importante que aprendamos a hablar desde el “yo”. Por ejemplo: “yo me siento así cuando pasa esto…” De esta manera no estamos culpando a la otra persona, sino expresando lo que sentimos.

También es fundamental escuchar para entender y no solo para responder, recordando que las emociones de nuestra pareja siempre son válidas. El afecto cotidiano y el respeto mutuo son, quizá, lo que más une a una relación, incluso más que las grandes demostraciones ocasionales. Uno de los gestos cotidianos más importantes es saber reparar un error o un malentendido.

Cuando se presentan peleas y notamos que la situación está escalando demasiado, está bien pedir ayuda; mejor hacerlo a tiempo que esperar. 

La terapia no es solo para las crisis, también sirve para prevenir y evitar que los conflictos crezcan al punto de que el amor y el compromiso se rompan. (O)

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