Lago Agrio, un rico y generoso paraíso con pobreza

Interculturalidad
Con un clima húmedo tropical, temperaturas que oscilan entre 20 y 36 grados centígrados, Lago Agrio se extiende sobre 3.139 kilómetros cuadrados situados a 297 metros sobre el nivel del mar. (Foto larepublica.ec)

Lago Agrio (Ecuador), (EFE).- Enclavado en la provincia de Sucumbíos, de cuyas entrañas sale parte del petróleo que alimenta la economía de Ecuador, se levanta el cantón Lago Agrio, un generoso paraíso amazónico que vive en medio de la pobreza y que aun así acoge a miles de colombianos que huyeron de la violencia.

Junto a su vecina provincia de Orellana, la de Sucumbíos «ha sido durante 42 años, sin duda alguna, el mayor sosten de los ingresos del país a través del petróleo», dice Abraham Freire, alcalde de Lago Agrio, un cantón que, no obstante, tiene los más altos índices de pobreza del país.

Fuentes del Ministerio de Energía y Recursos Naturales No Renovables, confirmaron que la mayor parte de los 550.000 barriles diarios de petróleo que produce actualmente Ecuador, salen de Orellana y Sucumbíos.

Pero paradójicamente -de acuerdo con Freire- Sucumbíos es «la segunda provincia más pobre» del país con problemas en los servicios básicos y falta de empleo pese a la alta presencia de la industria petrolera, que históricamente ha contratado gente ajena al lugar.

Por ello, hace un año se aprobó una ley amazónica que plantea que el 70 % de empleados de las petroleras deberán ser oriundos del lugar, una disposición que Freire aspira que se cumpla a rajatabla.

«Creemos que en Lago Agrio sobrepasa los 120.000 habitantes», apunta al incluir en esa estadística a los «extranjeros no censados», la mayoría colombianos que hace años huyeron de la violencia en su país, y a los que ahora también se suman los venezolanos que escapan de la crisis de su nación.

La industria petrolera ha marcado tanto al cantón conocido como «la capital petrolera del país», que incluso heredó su nombre del primer pozo explotado, según una versión, aunque otra habla de la existencia de un gran árbol de limón ubicado junto a un lago.

Parados sobre petróleo pero pobres, es una realidad que Freire atribuye a «la ausencia de la atención» de los gobiernos.

«No nos han atendido como merecemos, incluso gran parte de las cosas que tenemos acá han sido fruto de medidas de hecho, de huelgas», subrayó antes de preguntarse que, si esa es la situación ahora, ¿qué ocurrirá cuando se acabe el «oro negro»? (I)

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