La tragedia de Daule / Editorial

Editorial, Opinión



La semana que termina dejó una imagen que conmocionó al Ecuador entero: ocho jóvenes de Daule, la mayoría agricultores de entre quince y treinta y un años, salieron el 31 de mayo hacia Milagro a realizar un trámite y nunca regresaron. Sus cuerpos fueron hallados días después en la vía Jujan-Babahoyo. Centenares de vecinos los despidieron el viernes en una caravana silenciosa que reflejó el dolor de una comunidad entera.

Esta tragedia nos recuerda que la violencia del crimen organizado no distingue provincias ni condiciones. En Ambato y Tungurahua, si bien mantenemos índices de seguridad mejores que los de la Costa y otras regiones del país, no podemos bajar la guardia. La lucha del presidente Noboa contra las bandas delictivas es necesaria y urgente, y estos hechos demuestran que aún queda mucho camino por recorrer.

Les expresamos nuestras condolencias a las familias de las ocho víctimas y exigimos que la justicia actúe con rapidez para identificar y sancionar a los responsables. Los ambateños seguimos con esperanza el trabajo de las fuerzas del orden y esperamos que nuestra ciudad siga siendo un refugio de relativa paz en medio de la convulsión que vive el país. (O)

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