La luz en Ambato se apaga

La Navidad es una época en que el mundo cristiano, la celebra adornando sus casas con un nacimiento y un árbol decorado con cientos de luces, la luminiscencia simboliza la llegada de Jesús como la LUZ DEL MUNDO, trayendo esperanza y fe a un planeta en tinieblas, que necesita ser salvado. Más allá de lo religioso, que es lo más importante, también interpreta gozo, unión familiar y su BRILLO puede liberar hormonas de felicidad, conectando con la alegría y la nostalgia.
Esta tradición de adornar las casas, es algo positivo, pero me ha dado inmensa pena, como un ciudadano común y corriente, pero si muy observador, ver cómo Ambato, otrora la tercera urbe más importante del país, hoy se encuentra convertida en una triste y lúgubre ciudad, con tendencias pueblerinas, sin obras, sin rumbo, insegura e informal, que ni siquiera refleja alegría en fechas cómo es la Navidad, sin luces, en las calles, en los parques, que siempre ha sido típico en otros años. Las luces no sólo van en la explanada, sino también en sectores como en el centro de la ciudad y barrios representativos y, lo más triste, en las instituciones como EEASA, que siempre ha sido lo característico, adornar en navidad, en la punta de Santa Elena, con un mensaje, que reflejaba una luz de alegría a toda la ciudad, este año brilla por su ausencia.
Todo esto, evidencia que estamos frente a autoridades, tanto gubernamentales, como locales, que no tienen respeto a la ciudad, que no tienen costumbres, que no tienen sentido común, y lo más importante, quienes nos administran no llegan al pueblo con un mensaje de luz, amor y de esperanza, autoridades que ni siquiera por estas fechas, han logrado tener una tregua, en ese infierno llamado Consejo Municipal, más bien destilan odio, venganza y racismo, en contra del ambateño de la ciudad, bien dicen que cuando las cabezas están mal, todo lo demás está igual.
Hoy 1 de enero de 2026, mi mensaje de que este nuevo año, sea de abundancia, prosperidad, sabiduría y de unión de todos los ambateños. (O)
