Historia del siglo XX ¿Derribar el árbol de alcornoque? / Jéssica Torres Lescano

Columnistas, Opinión

Escribir desde los afectos me llevó a evocar la vida colegial. Quienes estudiamos en la actual Unidad Educativa Ambato recordamos con nostalgia las conversaciones bajo el manto del árbol de alcornoque o de corcho, especie única en Ecuador considerada como un elemento emblemático y representante de la ambateñidad. Y es que, considerando los significados y los afectos que se han hilvanado a su alrededor, en la actualidad, resultaría impensable plantear derribar el árbol. Pero esto no siempre fue así. 

¿Sabía que en el año 1954 se sugirió deshacerse de este ejemplar? Así es. Lo que hoy se ha normalizado, antes fue motivo de profundos debates. En el contexto de la reconstrucción de Tungurahua y bajo convenio con el presidente José María Velasco Ibarra se encargó la construcción del edificio a la Compañía Mena Atlas. En 1954 la entidad planteó derribar el árbol de alcornoque. ¿Qué llevó a la Compañía Mena Atlas a formular esta propuesta? 

La lectura de las voces -que están impresas en las páginas del periódico local “Crónica”-nos sitúan en el contexto de modernización y ordenamiento de la ciudad que buscaban arquitectos, ingenieros y urbanistas de la época. Asimismo, nos muestran las divergencias de opinión de la colectividad. La entonces Rectora Georgina Hurtado de Rivas emprendió su labor de salvataje de la especie argumentando que “sería un error que tomando como justificación la civilización y el progreso, agredir a la naturaleza, invadirla y suplantarla con la obra adocenada destinada al confort» (Crónica 1954).

Finalmente, la noticia del 28 de agosto de 1956 evidencia la inauguración del nuevo edificio del Colegio Nacional de Señoritas “Ambato” bajo los estándares de modernidad de mediados del siglo XX manteniéndose aún en pie el árbol de corcho que con el tiempo se transformaría en el símbolo de la ambateñidad. Escribir desde los afectos nos permite escuchar otras voces que están interpelando las decisiones urbanas. En 1954, la Rectora Georgina Hurtado de Rivas y varios pobladores consideraron que no se puede justificar esta acción tomando como amparo los conceptos de civilización y el progreso. ¡Bien por la intervención popular y su efectividad! ¡Bien por esos espacios de negociación que dan resultados!… que dicha de quienes en el Campo de Acción de Medio Ambiente cuidamos los alrededores del árbol de corcho: lugar que ya es parte de nuestros sentires.

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