Habilidades socioemocionales

La pandemia del COVID-19, evidenció cuán importante es la salud mental y las habilidades socioemocionales para adaptarse y asumir retos desconocidos (UNICEF 2021). Las habilidades socioemocionales en las aulas constituyen un eslabón fundamental para potenciar a los estudiantes y mejorar la calidad educativa (Tuirán y Villaseñor, 2016). Esta importancia ha superado el tiempo y los prejuicios; persisten aún creencias erróneas en torno a las emociones, debido a su desconocimiento y poca alfabetización emocional.
Para favorecer el aprendizaje de habilidades socioemocionales; la UNESCO (2021; Johnson, 2008) destaca la labor de las escuelas como comunidades de aprendizaje socioemocional, por ser espacios donde se viven experiencias cotidianas como la empatía, la comunicación asertiva; la cooperación, colaboración, entre otras. Tradicionalmente, la escuela siempre pone el mayor peso en el aprendizaje de habilidades cognitivas, cuando las habilidades sociales y emocionales tienen un rol fundamental en el alcance de logros y, contrario a lo que se pensaba, también en el desempeño cognitivo y académico.
Las emociones al estar implicadas en el proceso de aprendizaje, influyen en la atención. Es más probable que prestemos atención a lo que nos interesa y dediquemos mayor tiempo y esfuerzo a aprender lo que nos motiva. También tienen relación con la memoria; porque las experiencias emocionales mejoran el procesamiento y recuperación de la información; y, también en el sentido opuesto, si se presenta ansiedad y estrés crónico. ¿Cómo va a concentrarse un estudiante en aprender las tablas de multiplicar si experimenta emociones intensas de tristeza, ansiedad o enojo y nadie le ha enseñado cómo gestionar esas emociones?
La regulación emocional es fundamental dentro del aprendizaje. El mundo emocional de cada persona tiene impacto en el desarrollo de sus habilidades sociales; siendo esto crucial, porque mejora el rendimiento académico y profesional, fortalece la salud mental, fomenta relaciones interpersonales positivas y permite gestionar el estrés y la resolución de conflictos.
Estas habilidades, son competencias para entender y gestionar. Establecer relaciones positivas, sentir empatía, tomar decisiones responsables, son esenciales para el bienestar personal, el éxito académico y laboral. Incluyen al autoconocimiento para reconocer las propias emociones y pensamientos. La autorregulación, como capacidad para gestionar emociones y conductas en situaciones de crisis y estrés; y dominar la ansiedad con la calma. La conciencia social o empatía; tan necesaria para entender las necesidades de los demás. Las habilidades de relación como la colaboración y la comunicación asertiva para trabajar en equipos y resolver conflictos de manera constructiva. La toma de decisiones con conciencia y la consecuencia de actuar con ética.
Los padres, en el hogar y los docentes, en las aulas pueden y deben utilizar estrategias para validar positivamente las emociones y modelar el comportamiento; la demostración y el ejemplo enseñan más dentro de un ambiente de seguridad y estabilidad emocional; siendo importante la comunicación abierta y el genuino interés por escuchar.
Es importante construir relaciones saludables y enriquecedoras con beneficios a largo plazo que abran puertas académicas y laborales. Al invertir tiempo y esfuerzo en fortalecer sus modos de convivencia, los estudiantes construyen un fundamento sólido para su éxito personal y profesional.
