Gran operativo resguardó la fe

Ciudad

La edición de este año de la Caminata de la Fe contó con un despliegue logístico y de seguridad sin precedentes para proteger a los miles de asistentes que recorrieron la vía Ambato-Baños. Desde tempranas horas, contingentes de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas se ubicaron en puntos estratégicos para vigilar el orden público y prevenir cualquier tipo de incidente durante la movilización masiva.

“Baños se convierte en hospedaje para muchos de los caminantes. Todos los que nos dimos cita para vivir este momento, estamos ya juntos para esta celebración en un tiempo de Cuaresma para comenzar la semana mayor que nos invita a reflexionar sobre la vida. La intención de una peregrinación es esa. Esta caminata es una representación de lo que Jesús montado sobre un burro ingresa a la ciudad”, indicó el obispo de la Diócesis de Ambato, Monseñor Giovanny Pazmiño, durante la ceremonia. 

El Servicio Integrado de Seguridad ECU-911 mantuvo un monitoreo constante a través de sus cámaras de videovigilancia situadas a lo largo de la carretera. Esta vigilancia tecnológica permitió coordinar en tiempo real el flujo de los peregrinos, asegurando que el paso por sectores críticos como el redondel de la ex Coca-Cola y la vía a Pelileo se desarrollara sin contratiempos mayores para la integridad física de los devotos.

En el ámbito preventivo, el Ministerio de Salud Pública y la Cruz Roja Ecuatoriana instalaron brigadas médicas fijas y móviles a lo largo de toda la ruta. Estos equipos de socorro atendieron casos de fatiga muscular, deshidratación y pequeñas lesiones menores propias del esfuerzo físico, garantizando que todos los participantes recibieran asistencia inmediata en caso de requerirla durante el extenso trayecto nocturno.

La presencia de la imagen de la Virgen del El Cisne fue el motor espiritual que impulsó a los caminantes, quienes avanzaron bajo la protección de los uniformados. Las autoridades locales destacaron que la planificación previa fue fundamental para que el cierre de vías, iniciado a las 16:00 horas, no colapsara la conectividad regional, permitiendo un equilibrio entre la manifestación religiosa y el orden vial.

Al llegar a la ciudad de Baños de Agua Santa, los voluntarios desplegaron una red de apoyo alimentario para recibir a los exhaustos peregrinos. La entrega de bebidas calientes y refrigerios fue coordinada con grupos parroquiales, quienes trabajaron de la mano con las instituciones públicas para que la llegada a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario fuera un momento de paz y acogida.

Muchos de los fieles, tras completar los kilómetros de recorrido, optaron por pernoctar en las inmediaciones del santuario para continuar con las actividades litúrgicas de la madrugada. El operativo de seguridad se mantuvo activo hasta que el último grupo de caminantes ingresó al templo, demostrando la eficacia de la articulación interinstitucional entre brigadistas, médicos y agentes de control estatal.

El éxito de la jornada fue atribuido a la disciplina de los participantes y a la rigurosa ejecución de los protocolos de emergencia establecidos. La Caminata de la Fe se ratifica así como uno de los eventos religiosos más seguros y concurridos de la zona central del país, donde la fe y la organización institucional convergen para mantener viva una de las tradiciones más queridas por los tungurahuenses.(I)

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