Eterna inspiración / Mauricio Calle Naranjo

Columnistas, Opinión


Hoy, vuelvo a escribir, no pensé volver a intentarlo. Definitivamente lo dejé,  y otra vez regreso para caer entre las paredes de mis delirios. Sí, sé que es una locura, porque hoy apenas te conocí, pero marcaste mi vida con tu mirada y perfumaste mi tarde con tu aroma solo con mirarme.

Quisiera escribir eternamente, porque mientras lo hago te recuerdo, porque mientras escribo te siento a lado mío. Déjame imaginarte, no te enojes, simplemente te toco con mis palabras, te acaricio suavemente con mis versos; y mientras pasan los minutos te aseguro ¡voy a ilusionarme!

Sé que es una locura, ni siquiera sabes mi nombre, y mientras tanto yo ya imagino envejecer contigo,  imagino que por las mañanas  me enamorarás con tus ojos al despertar, tu cabello lleno de perfume nos enredará entre besos y caricias.

Sí, lo sé. Es una locura, por eso déjame escribir porque solo así te siento, déjame escribir porque solo así puedo dibujar tu sonrisa en mi mente.

Mi corazón palpita, el no distingue entre verdad o fantasía. Mi corazón sucumbió ante tú dulce belleza, está a los pies de tu encanto, te lo ofrezco, puedes hacer con él lo que quieras.

Solo por hoy, seré incrédulo, pretenderé que sabes mi nombre, solo por esta noche permitiré que mis sentimientos sean ingenuos, pensarán en el beso que algún día tú me lo darás.

Discúlpame por tal abuso, solo quiero por unos segundos engañarme que verdaderamente nos amamos, sentir que eres la mujer de mi vida, la mujer de mis sueños, mi compañera eterna.  Quiero sentir lo que sería cuidarte, protegerte, quiero pensar que te tengo entre mis brazos y me envuelvo con tu aroma.

En cada palpitar mi corazón ansía pertenecerte, por cada minuto que pasa deseo besarte, solo en ese momento agradeceré por tener la suerte de ser tu compañero, la suerte de ser tu amigo, la bendición de ser tu amante. (O)

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