Espacio para sanar y construir esperanza

“Warmi Hatari” es la mano extendida, voz de aliento e invitación a sanar para seguir construyendo provincia más humana, solidaria y libre de violencia. (Foto GP)
Cada mujer guarda una historia. Algunas están tejidas con la alegría familiar, el esfuerzo cotidiano y los sueños del día a día; otras, en cambio, han debido atravesar en silencio momentos de violencia, tristeza, miedo o profundas crisis emocionales.
Pensando en su bienestar y en la necesidad de tender puentes de apoyo comunitario, el Patronato Provincial de Tungurahua impulsa “Warmi Hatari” (Levántate, mujer), iniciativa diseñada para abrir espacios seguros de encuentro escucha y sanación.
El programa se desarrolló del 22 al 26 de junio en Píllaro y, posteriormente, recorrerá los demás cantones para acercar este acompañamiento a más tungurahuenses.
La propuesta parte de la realidad innegable: muchas mujeres enfrentan situaciones complejas en soledad, cargando con duelos, tensiones familiares o afectaciones que impactan su vida y la de sus hogares. El Patronato Provincial promueve la intervención cercana y humana para generar entornos comunitarios más seguros, saludables y libres de violencia.
El objetivo es fortalecer las capacidades emocionales de las participantes, permitiéndoles identificar señales de riesgo, actuar oportunamente y construir relaciones basadas en el respeto y la empatía.
La agenda contiene talleres de arteterapia, metodología que utiliza la expresión artística como herramienta para canalizar emociones, fortalecer la autoestima y abrir procesos de sanación personal.
A través del dibujo, el color, la creación y el diálogo, las participantes podrán transformar sentimientos en formas de expresión, reconectar con su valor y descubrir nuevas maneras de afrontar aquello que duele. Cada jornada contará con al menos 15 mujeres, en ambiente de confianza donde el arte se convierte en lenguaje para sanar, compartir y reconstruirse.
El Patronato Provincial fortalecer el bienestar emocional no solo transforma vidas individuales, sino que también contribuye a construir familias más unidas, comunidades más resilientes y sociedad más consciente de la importancia de cuidar, prevenir y acompañar. (I)
