Epistemología de la gestión cultural

En nuestra línea de diálogo y seguimiento con usted querido lector, hemos puesto sobre la mesa o sobre las páginas de este diario para tener una imagen mas cercana, los temas de lo cultural, a partir de nuestras clases de teoría de la cultura venimos todas esta entregas abordando ciertos métodos, tópico, anécdotas o problemas y fase que el conjunto de conocimientos, creencias, valores, hábitos y normas rigen a cada identidad en las sociedades actuales en donde una sola impronta cultural ya no es posible pues los estados, naciones y sociedades se nutres de “lo” plural, de las identidades.
Las V Jornadas de Epistemología de la Gestión Cultural que se efectuaron a inicios de este mes de junio en la ciudad de Quito, reunieron a varios teóricos no solo de Latinoamérica sino de Iberoamérica por la presencia del sociólogo Jorge Queiroz de Portugal o Alfons Matinell de España entre distinguidas académicas de varios países de nuestra región. Espacio de pensamiento en el cual tuve presencia como ponente y en donde expuse algo de lo que usted querido lector seguidor de esta columna de opinión y el suscrito hemos venido compartiendo durante este tiempo.
La gestión cultural sin duda es técnica académica relativamente nueva que apareció en la Posmodernidad entre inicios de los noventas y la segunda década del presente siglo, su característica fue la de dar respuesta a nuevos paradigmas que exige la creación artística y es necesario complementar la vivencia, el disfrute y puesta en valor de un producto de la creatividad, el arte y la estética en cualquiera de sus disciplinas.
La gestión cultural en el Ecuador si bien entró un tanto atropellada, a partir del golpe impositivo de la presencia del estatismo a partir de los primeros años de este siglo, efecto que se mantiene y mantendrá por un tiempo mas en las gruesas líneas de la sociedad como en el día a día.
Sin embargo, en la búsqueda de la estabilidad hegemónica del mundo tanto la Posmodernidad como la gestión cultural estatista, ya no están, no cumplen un papel de respuesta a las demandas de la robótica, la genética, inteligencia artificial y posicionamiento de la epistemología para el mundo presente y futuro, por lo tanto, su debate es un reto e implica rupturas y desgarres culturales que no siempre se hacen evidentes.
Teniendo una vara alta dejada por los pensadores ambateños, del siglo XIX y XX en cristalizar La ilustración local los retos del pensamiento social de la ambateñidad deben ser profunda y amplia. (O)
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