El festival de la poesía basado  ¡en la experiencia de vida!

Columnistas, Opinión

La educación se la debe retomar, nunca abandones los deseos de mejorar tu existencia, además, los pretextos que impiden cumplir nuestro cometido deben archivarse como cuando guardamos las “cosas inservibles” que en lo posterior solo quedan para la historia.

Escuchar el “sentir del alma” de diversos estudiantes de la “nocturna” que por circunstancias de la vida   no han logrado terminar los estudios del bachillerato, me transportó a una época que considero la pasamos todos en diversas facetas; talvez contraemos nupcias matrimoniales o somos padres de familia muy temprano, quizá tenemos que afrontar la pérdida de nuestros padres o debemos afrontar la economía de nuestro hogar prematuramente; variadas son las circunstancias que nos obligan a dejar el estudio.

Retomar la “aventura” estudiantil no solo refleja la consecución de un título, un certificado o diploma, es más que eso, es la valentía de llegar a casa después de un día de trabajo intenso en el cual el desgaste físico, mental y económico nos  pasa factura con noches de insomnio, alejamiento momentáneo de nuestra familia y desgaste económico, pero que luego de algún tiempo se verá reflejado en la formación del ser humano en su contexto, un hombre o mujer con conocimientos, con estudios que respalden su existencia, que resuene su voz tan solo con su presencia y el tono de sus palabras, nunca vuelve a ser el mismo, la proyección de su vida evoca un tratamiento diferente en el espacio de la sociedad.

Que todas esas anécdotas de vida,  no solo se cuenten en los pasillos del plantel, que no solo sirvan de pretextos que evidencien el justificativo del porque no se logran los objetivos,  todo lo contrario, que sean expresadas con el alma a través de la poesía, del cuento, de la música, en general del arte;  contar su propia historia es lo que evidencié con alumnos de Quero, Mocha, Tisaleo, Cevallos en el II encuentro de juventudes de poesía, llevado a cabo en Quero. 

Mi respeto y admiración para los triunfadores,  aquellos seres humanos que pese a las adversidades de la vida, a las vicisitudes del día a día,  encuentran en los libros su válvula de escape para re encontrarse consigo mismo y enfocar un futuro que reduce la incertidumbre y fortalece su espíritu de lucha y porvenir. (O)

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