El día que cambió la historia / Hernán Guerrero

Columnistas, Opinión




El 9 de enero del 2000 fue el día que cambió la historia económica del Ecuador, el presidente de ese entonces Jamil Mahuad anunció en cadena nacional que el país entraba en la dolarización con un tipo de cambio de 25.000 sucres por cada unidad de la moneda estadounidense la situación no daba para más. Se congelaron los depósitos durante el feriado bancario de marzo de 1999 se había colocado un impuesto del 1% a las transacciones en cheques, Se trató de evitar la fuga de divisas al exterior, en los bancos se hacían largas colas con el fin de retirar sus ahorros, en ese entonces era un caos la situación económica.

Esta medida tomada por el gobernante de turno fue objeto de críticas diversas como la renuncia al derecho soberano a tener moneda propia, y la historia monetaria cuenta que lo hizo sin apoyo del Fondo Monetario internacional, con el Congreso en contra, y la desaprobación de los sindicatos y ciertas ONG: han pasado 20 años y los efectos han sido positivos, parece que fue fácil, pero fue una decisión difícil, porque había un montón de gente en contra. Incluso antes de llegar al poder el prófugo hoy  en Bélgica  atacó a la dolarización y planteó des dolarizar  al país  buscando  una salida ordenada, Correa hizo todo para boicotear este sistema  mientras denostaba  en cualquier foro al presidente Mahuad responsabilizándole de la larga noche neo liberal. Hoy todos nos preguntamos si Correa hubiese sido presidente en el 2.000 no habría dolarizado, porque denostaba   al imperio y hubiese continuado con la perversa costumbre de devaluar e imprimir billetes. Si con la dolarización Correa hizo lo que hizo. Solo basta imaginarse como estaría el país si hubiese habido un régimen populista hace 20 años: seguramente hubiésemos estado peor que la Venezuela de Maduro. Ahí sí el Ecuador debería dar gracias a Dios de la que nos salvamos.       

Ahora para fortalecer el sistema hay que consolidar con fundamentos, tener una macroeconomía equilibrada en las cuentas públicas para racionalizar el endeudamiento, mejorar las recaudaciones, eliminar la corrupción que tanto daño hace al país, aumentar la trasparencia, eliminar los subsidios indefendibles de manera gradual con compensaciones bien diseñadas, contar con un fondo de estabilización para épocas de vacas flacas, mayor apertura internacional, Dinamizar e integrar el mercado de capitales, Potenciar las exportaciones entre otras. En conclusión la dolarización ha sido positiva ya que los ecuatorianos la hemos aceptado, para liberarnos de las crisis generadas por la devaluación.   (O)

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