El arte de la animación se abre espacio en el festival «Null» de Quito

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«Null tiene el objetivo de aportar al crecimiento de la industria creativa a través de la instauración de espacios de integración, exhibición y conocimiento de profesionales de diferentes latitudes», precisa la organización del encuentro en su portal de internet. (Foto EFE)

Quito, (EFE).- Más de 500 representantes del arte de la animación de Ecuador, Argentina, Brasil, España, Estados Unidos y Reino Unido participan en el primer festival «Null» del diseño en movimiento, que tiene lugar en Quito.

Exponentes de la industria creativa del «motion design» (diseño en movimiento) intercambian experiencias a través de espacios de integración, exhibición y conocimiento del mundo de la animación, informaron sus organizadores.

En el encuentro participan profesionales, docentes y estudiantes de diseño, publicidad, animación, ilustración, cine, y otros sectores relacionados con esta industria que, hasta mañana sábado, tienen la oportunidad de conocer los trabajos de grandes artistas de este género.

Los españoles Carlos Pardo y Teo Guillem, del colectivo colaborativo catalán «Dvein», coincidieron en afirmar que la animación «ha venido para quedarse» y que es imprescindible convivir con ella.

«Ahora se trabaja con ordenador, mucho más fácil y rápido», pero la animación evolucionó con el lápiz, que es una de las múltiples herramientas que en la actualidad se utilizan para desarrollar los procesos creativos, apostilló Pardo en una entrevista con Efe.

Y es que en la actualidad no importa mucho el ordenador ni la tecnología, pues los diseñadores tiene como base «lo creativo y artístico», agregó al afirmar que son las pequeñas ideas las que han dado lugar a la creación de «animaciones espectaculares en todo lado».

En la actualidad no se puede ser escéptico ante el auge de la nuevas tecnologías, que amplían el ámbito para la labor creativa, apuntó Pardo, quien está convencido de que las ideas, absurdas o no, son la razón de ser de la animación y la creatividad.

Por eso, junto con Teo, han venido a Quito, una ciudad de los Andes situada a 2.850 metros sobre el nivel del mar, a hablar «de lo absurdo».

«La inspiración no viene de cosas muy complicadas», sino de ideas aparentemente pequeñas que llevan al creativo a situaciones más grandes, agregó.

No obstante alertó, que el arte y la humanidad, en general, aún están sometidas a las dependencias de las grandes corporaciones que son las que enturbian el aprovechamiento eficaz de las tecnologías.

Se refirió a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que ha derivado en las amenazas sobre el uso y las actualizaciones de plataformas tecnológicas en dispositivos móviles.

De su lado, Guillem advirtió que la humanidad vive una revolución tecnológica muy grande, pese a lo cual, en el mundo de la animación, el lápiz continúa siendo un elemento central.

Pero hay «técnicas de realidad virtual, que permite otro tipo de narrativas a las que no hemos estado acostumbrados», añadió el experto y puso como ejemplo formas de animación en las que el director del proyecto puede jugar con los espectadores.

Según Guillem, «la tecnología es cada vez más democrática» y se puede usar de forma cotidiana, pues está al alcance de la mano en los dispositivos electrónicos de uso masivo.

Pero la animación «tiene que gustarte» y es un campo en el que hay mucho espacio de trabajo, agregó al remarcar que este tipo de encuentros, como el que tiene lugar en Quito, «permite conocer a gente que se dedica a lo mismo» y con la cual «se puede compartir y aprender».

El festival Null, además de exposiciones, charlas y presentación de proyectos, permitirá a innovadores y creativos realizar actividades prácticas a través de «workshop» especializados. (I)

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