El arquitecto Francisco Becerra (1540 – 1601)/ Pedro Reino

Columnistas, Opinión


A más de lo que se puede leer en páginas virtuales y en los mismos datos de la Biblioteca Miguel de Cervantes, comparto con mis lectores datos diferentes relacionados con este constructor de varias iglesias de nuestra América: Méjico, Quito, Lima y Cusco, obras hermanas en estilo y herencia histórica.

Según el presbítero Vicente Navarro del Castillo, autor del libro La Epopeya de la Raza Extremeña en Indias (Mérida 1978), de cuyas páginas extraigo los datos, asegura que “Nació antes de 1540, siendo sus padres Alonso Becerra, también cantero y Constanza Méndez” (Otras fuentes dan otros años). Nació en Trujillo.

“Ya en abril de 1553 trabajó como aprendiz con su padre y bajo la dirección del maestro Sancho de Cabrera en el coro de la iglesia  de San Martín de Trujillo. En 1558 lo vemos trabajando como oficial en el coro de la parroquia de Santa María de la misma ciudad y en 1560 bajo la dirección de su padre en la parroquia de Herguijuela. En 1565 trabaja como maestro  en el puente de la Magasquilla y en la parroquia de Santo Domingo. En este mismo año contrata  como aprendiz de Alonso Pablos, que después marcharía como él a Indias. En 1570 contrata la restauración del claustro de San Miguel de Trujillo y la parroquia nueva de Orellana la Vieja. En 1571 trabaja en el convento de la Concepción  de Trujillo y en 1572 inicia el muro de la Albuera, iniciando en 1573 la iglesia nueva de Herguijuela y la portada de la dehesa de Las Yeguas.

El 17 de mayo de 1573 pidió información de limpieza de sangre para pasar a Indias, embarcándose en Sanlúcar de Barrameda el 18 de julio para Méjico con su mujer, en la compañía del licenciado Alonso Granero de Ávalos, antes Vicario General de Plasencia y nombrado inquisidor de Méjico que después sería obispo de Chuquisaca en el Río de la Plata. Su mujer era Juana González de Vergara, hija de Juan de Vergara, naturales de Garcías. Ya el mismo año de su llegada a Méjico trabaja en  la construcción de su catedral. Posteriormente en Puebla de los Ángeles construyó el coro del convento de San Francisco y los conventos de Santo Domingo y San Agustín. Construyó el colegio San Luis y dos iglesias en Totemeguacán y Guatichán. Volvió a Méjico y reedificó el convento de los dominicos. En el valle de Oaxaca edificó su obra cumbre y el Virrey Enríquez de Almansa  le nombraría Maestro Mayor con el sueldo anual de 500 pesos de oro.

En Quito construiría los conventos de Santo Domingo y San Agustín y tres puentes. Trasladado Enrique de Almasa al virreinato del Perú, allí llamó a Becerra encargándole las catedrales de Lima y Cuzco con el sueldo de 600 pesos anuales y aunque el Virrey moriría pronto, la Audiencia Gobernadora le renovaría en el cargo. También construyó en Lima la Casa Real. (140, 141, 142), p. 386.”

Muy importantes comentarios se puede leer en un artículo de páginas virtuales que titula: Becerra Arquitecto de dos Mundos, escrito por Yolanda Fernández Muñoz: “La portada lateral del templo dominico (de Quito) es un bello ejemplo del bajo renacimiento; en su decoración se mezclan elementos platerescos con otros del claroscurismo. Al parecer se inauguró poco antes de 1604, y es posible que en su diseño interviniese Becerra. La decoración del edificio era muy rica, con gran número de escultura y pinturas, pero en este estudio, no vamos a profundizar en el aspecto total del edificio, pues se alargaría excesivamente. Sin embargo, si hay que destacar que, de la antigua grandeza de la iglesia, queda la techumbre mudéjar y muy pocas cosas más, ya que en el siglo XIX, despojaron a la iglesia de todo revestimiento de madera tallada, coro, púlpito, retablos y abrieron puertas entre las capillas para convertirse en naves, y no pudiendo echar abajo el techo, pero lo pintaron abigarradamente, cometiendo así un crimen contra la cultura…”. (O)

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