Dulce Infancia… / Andrea Manjarrez Ocaña.

Columnistas, Opinión

Recordando el pasado, cuando éramos niños lo único que pensamos es en momentos bonitos, mimos, caricias maternales, juegos infantiles; poco a poco bajo los cuidados de nuestros padres fuimos creciendo, entramos en la escuela para educarnos y prepararnos donde también nos esperaban más y más anécdotas lindas, atravesamos una etapa hermosa llena de inocencia y de sueños; cuando nos convertimos en adultos no valoramos esa parte tan linda de nuestra vida pensamos que es insignificante.

Al mirar a nuestro alrededor, encontramos niños que no tienen la dicha de vivir lo que nosotros, observemos las calles, ¿Qué es lo que vemos?, niños trabajando, tratando de obtener alimento, tratando de sobrevivir, mendigando una moneda, arriesgando su vida con tal de conseguir algo que llevarse a la boca. Al pasar por un semáforo a veces encontramos a niños soplando fuego, haciendo malabares, alguien que toque nuestra ventana y nos ofrezca un producto que no pasa de diez centavos, nos negamos a brindarles una mano, nos parece tan difícil darles una moneda por ese gran sacrificio que están haciendo, en muchas ocasiones los mismos padres de estos infantes los explotan, y si no les brindamos nuestra ayuda estamos colaborando a que su vida sea aun más complicada, tal vez incluso a su maltrato.

Es indignante ver cómo pasa ante nuestros ojos todo el dolor de chiquillos indefensos, es nuestro deber como seres humanos tener la satisfacción de cambiar por un momento esos ojitos tristes, esa mirada de reproche, por una sonrisa, no nos cuesta nada ser solidarios. Te has puesto a pensar en los anhelos de esos inocentes que sólo han vivido necesidades, hambres y penurias, ellos no deberían ocupar un lugar que no es el suyo, deberían vivir una Dulce Infancia… (O)

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