Delincuencia imparable / Hernán Marcelo Guerrero

Columnistas, Opinión

Nuestro país se ha convertido hoy, en uno de los más peligrosos a nivel de Sudamérica; a diario las noticias hablan casi exclusivamente de las “guerras” entre bandas de traficantes y delincuentes, sin dejar de lado los robos, asaltos, homicidios, sicariatos, femicidios, violaciones, etc., que se cometen a plena luz del día. Es una rutina incautar toneladas de drogas, contrabando y más sustancias prohibidas, producto del complot con los narcos traficantes.

Prácticamente todas las provincias se han visto afectadas por esta escalada delincuencial, la cual se ha incrementado tanto por la pandemia, como por la incontrolable migración, proveniente de hermanos países como Perú, Colombia y Venezuela. Nuestra provincia, y sobre todo nuestra antes pacífica ciudad, de Ambato  siente también los embates despiadados e inmisericordes con los que avanza la delincuencia; a partir de las 8 de la noche ya no se puede pasar por el parque 12 de Noviembre porque los asaltos están a la orden del día y sin piedad ni compasión alguna, se han segado vidas inocentes y prósperas, tiñendo de sangre las calles de nuestra antes sosegada urbe.  Donde tenemos que lamentar el asesinato de otro taxista, los femisidios, las broncas intrafamiliares es pan de cada día. Alguno de Uds. estimados lectores se imaginó hace muchos años atrás, ¿observarle actualmente a nuestra querida Ambato en estas condiciones?, la verdad que NO!  Estamos conscientes que la policía cumple con su abnegado y riesgoso trabajo,  ahí le vemos al intendente, al Gobernador planificando con las autoridades Policiales, del Ejercito,  Conseca del Municipio, 911, con los dirigentes barriales, para que haya paz en la ciudad.  No hay duda que es hora de endurecer las penas y cambiar las leyes, pero también hay que educar a los guagua delincuentes que se están iniciando en los latrocinios. Lamentablemente a más de la ira y la impotencia que esto nos provoca, debemos invocar cordialmente a las autoridades nacionales y provinciales. Para que, con el apoyo de Los mandos jurisdiccionales, se promulguen políticas públicas, que se lleven a la práctica en forma inmediata, con el fin de frenar este mal que nos acecha. Es hora de defender mancomunadamente a nuestra ciudad, y al país en general, para que no siga tiñéndose de sangre; capaz de recuperar la paz y la tranquilidad de antes. (O)

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