Crisis del IESS

El sistema de pensiones del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) enfrenta un déficit que compromete su liquidez para la próxima década. Según datos actuariales de este 2026, el IESS atraviesa una crisis financiera severa y estructural, calificado por analistas y autoridades, como de alto riesgo de liquidez inmediata; situación que ocurre cuando una entidad carece de los activos líquidos (efectivo, cuentas por cobrar o inversiones a muy corto plazo) para cubrir sus obligaciones más urgentes. Esto eleva la probabilidad de incurrir en insolvencia, frenar operaciones, o vender activos estratégicos con pérdidas significativas para el patrimonio.
Quiere decir que, más dinero egresa del que ingresa por aportes de los afiliados; obligando a tomar las reservas para pagar las pensiones; rubro que tiene el mayor desajuste financiero. Aunque la quiebra técnica (insuficiencia de activos para cubrir pasivos) de la que hablan siempre los políticos y sindicalistas para desesperar a los afiliados se discute desde hace años, la entidad siempre opera mediante el uso de sus reservas y aportes actuales, pero la situación de desinversión continua y la falta de pagos estatales la sitúan en un escenario extremadamente frágil
Ante la crisis, algunos analistas han planteado medidas urgentes como la reforma al sistema de pensiones, proponiendo aumentar los aportes y la edad de jubilación; así como también la urgente reestructuración administrativa; más el pago de la deuda por el Estado y el mejoramiento de la gestión hospitalaria para evitar el colapso financiero. Sanear y transparentar los fondos de salud y pensiones es urgente y necesario para verificar, con datos reales, la sostenibilidad con las inversiones en bonos y fideicomisos. En esto coinciden expertos como Marco Rivera y Henry Llanes, para quienes la solución inmediata no está en reajustar los beneficios sino en fiscalizar los fondos.
Todos los gobiernos han metido mano a los fondos del IESS, la toman como caja chica para cumplir con ofrecimientos políticos. El abogado y periodista Modesto Apolo plantea una transición interesante hacia un modelo de capitalización individual, en donde el trabajador acumule sus propios fondos. De hecho, urge reformar el marco legal y de autonomía; porque permitiría revisar la baja tasa de interés por préstamos hipotecarios para vivienda que carecen de rentabilidad financiera; así como dosificar y controlar el uso de los fondos destinados a subsidiar pensiones mínimas de obreros artesanales y campesinado; cuyo aporte no cubre el costo real de las prestaciones, obligando al IESS a cubrir los déficits que van más allá de la solidaridad, porque afectan a todos.
En el gobierno verde, las resoluciones de sus delegados ante el IESS, evitaron el ingreso de recursos de 9.239 millones (Diario Expreso abril 2019); generando un hueco financiero para el que aún no existe solución. La millonaria afectación fue directamente al dinero destinado a la atención de los jubilados. El caso más grave fue la eliminación del 40 % del aporte estatal a las pensiones, afirmando que era «absurdo e innecesario» porque el IESS contaba con excedentes económicos para cubrir las jubilaciones sin ayuda del Estado. Prohibido olvidar decía. (O)
