Copiar si «no les da la cabeza»

Las declaraciones de la prefecta de Esmeraldas, Roberta Zambrano, dieron la vuelta velozmente. Dijo, sin rodeos, que a sus hijos les aconseja copiar si «no les da la cabeza», y lo resumió con una frase que ya es meme: «Copiona, pero Prefecta soy». El problema no es solo lo que dijo, sino quién lo dijo y desde dónde. No es lo mismo un comentario suelto entre amigos que la frase de alguien que ejerce un cargo público, con jóvenes escuchando.
Porque el colegio y la universidad no son solo el trámite para conseguir un título o un cargo. Ahí se aprende a pensar, a sostener el esfuerzo cuando algo no sale a la primera, a fallar y volver a intentar sin atajos. Es cierto que las notas no definen a nadie como profesional; eso lo sabe cualquiera que haya trabajado un par de años y haya visto a gente brillante con un cartón mediocre.
Pero usar esa verdad para justificar la trampa, ahí está lo grave del mensaje. Cuando una autoridad pública dice que “el fin justifica los medios”, no se trata solo de lo que pasa en un examen. También está dando a entender que lo importante es conseguir lo que uno quiere, sin importar cómo lo haga. Copiar no es simplemente una travesura; puede ser el comienzo en la vida adulta y en el trabajo, donde este tipo de decisiones pueden traer consecuencias.
En definitiva, los jóvenes necesitan referentes claros que muestren que se puede llegar lejos sin hacer trampa, que el esfuerzo vale la pena, aunque tome más tiempo. Qué difícil es pedirles honestidad a los futuros profesionales si desde el poder político se le hace un guiño a la cultura del mínimo esfuerzo. Que la cabeza, ante la idea de copiar, nos dé sobre todo para actuar con integridad.
