CCPDA: Simbolismo de colores vs. realidad en la piel

En el teatro burocrático de Ambato se montó una nueva función y el vestuario viene en tonos alborotados. Mientras el Consejo Cantonal de Protección de Derechos de Ambato (CCPDA) parece más preocupado por coordinar el color de su corbata o de su camiseta que por articular soluciones reales, la comunidad afroambateña sigue remando contra la corriente de la exclusión, el racismo estructural y una burocracia sin alma.
Para conmemorar el Mes del Pueblo Afroecuatoriano en octubre, el Consejo Consultivo presentó un cronograma con sustento técnico, pertinente y diseñado desde la raíz territorial para responder a las necesidades urgentes: justicia, reconocimiento, educación digna y reparación. ¿La respuesta institucional? Imponer una agenda política conveniente, invisibilizar la demanda legítima y manifestar un racismo institucional que prioriza «justificar» el informe anual antes que garantizar derechos. ¡Vaya forma de velar por la dignidad humana!
Esta dinámica no es casualidad; responde a un claro extractivismo epistémico. Frente a contenidos ricos en propuestas participativas y comunitarias —como la investigación La ruta del cimarrón por Antonio Ayoví, concebida para abordar la memoria, el arraigo y el racismo—, el aparato burocrático optó por la modificación, el filtro y la reducción. Prefirieron acomodar las iniciativas a sus intereses particulares en lugar de llevar saberes transformadores a las aulas, demostrando que la producción intelectual negra solo les sirve si se deja recortar a la medida del escritorio.
Peor aún es la manipulación de la participación. Nos prometieron ser sujetos activos en la toma de decisiones, pero el sistema nos degrada a meros espectadores de su pasarela. Esto no es inclusión; es cooptación y tokenismo. Ponerse la camiseta de colores para la foto mientras se incumple la Ordenanza de Protección del Pueblo Afroecuatoriano (y su flamante Artículo 9 sobre kits educativos, que brillaron por su ausencia) es utilizar nuestras identidades como adorno estético.
Resulta trágico ver cómo, mientras los funcionarios lucen disfraces temáticos según el mes, el activismo real en las calles gestiona abogados y psicólogos para salvar la vida de adolescentes en crisis dentro de los colegios, o atiende directamente a jóvenes agredidas en las aulas.
Sres. del CCPDA: vestirse de empatía no borra el abandono. Gobernar exige menos protocolo de colores y más justicia de verdad. Porque cuando la burocracia pretende tapar la realidad con discursos multicolores, la hipocresía se desnuda sola.
