Biblioteca de la Ciudad y Provincia mantiene esencia

La Biblioteca de la Ciudad y Provincia cada mañana, cuando las puertas se abren entre las 08:30 y las 17:00 horas, no solo recibe visitantes acoge vidas en transformación. Al centro de estudios llegan niños con curiosidad y jóvenes cargados de dudas y sueños; mientras que, los adultos mayores buscan reencontrarse con recuerdos que creían lejanos. Pero todos, sin excepción, comparten algo en común: Llegan con incógnitas y salen con el conocimiento.
Antes, la biblioteca era lugar silencioso, lleno de libros que parecían lejanos. Algunos jóvenes pasaban por el lugar absorbidos por las pantallas de los celulares; otros pensaban que estudiar era privilegio y están quienes sueñan con aprender, pero no tenían acceso a internet, computadoras o espacios adecuados.
Hoy, tienen a su disposición más de 10.000 libros de distintas especialidades, incluida la medicina alternativa. La Biblioteca de la Ciudad y la Provincia ha evolucionado y no es solo espacio de consulta es lugar vivo que se adapta a las necesidades de la gente. La implementación de la biblioteca virtual y el acceso gratuito a computadoras tiene demanda cada día.
Cerca de 100 personas visitan el centro de consulta, entre ellas constan usuarios de la provincia y extranjeros. Los lunes y viernes, el movimiento es mayor: son días en los que el conocimiento circula con más fuerza.
Pero, más allá de los números, lo importante son las historias. Está el caso de quienes antes no podían estudiar desde casa por no contar con internet ni computadora, hoy llegan para construir su futuro, “aquí puedo conectarme, aprender y avanzar”.
También están los estudiantes que cambiaron su rutina. Antes, el tiempo se iba entre redes sociales y distracciones digitales; ahora, hacen la pausa, levantan la mirada del celular y abren el libro. No ha sido un cambio inmediato, pero sí profundo.
Las familias lo perciben. Padres y madres observan con emoción cómo sus hijos descubren nuevas ideas, cómo el brillo de una pantalla es reemplazado por el de la imaginación; pues, “ahora vienen por voluntad propia”. (I)
