Accidentes laborales tienen impacto económico

La seguridad industrial en el Ecuador ha cobrado relevancia crítica en los últimos años, impulsada por el crecimiento de sectores como la construcción, la minería y la energía. La implementación de normativas más estrictas y la adopción de tecnologías innovadoras han permitido que las empresas no solo cumplan con las regulaciones, sino que también mejoren sus prácticas operativas, señala Black Knight.
Y, explica, la seguridad industrial (o seguridad y salud en el trabajo – SST) se define como el conjunto de medidas técnicas, administrativas, médicas y legales destinadas a prevenir, reducir o eliminar riesgos laborales que puedan afectar la integridad física, mental y social de los trabajadores
Johanna Perrazo, jefa de Seguridad Industrial y Salud Ocupacional, de Aglomerados Cotopaxi, define “la seguridad y la salud en el entorno laboral se gestionan como habilitador del negocio, que protege a las personas, impulsa la productividad y asegura la continuidad operativa”
A decir de Christian Palacios, analista económico de la localidad, “cuando una persona sufre un accidente laboral, no solo se detiene parte de la actividad productiva, sino que también aumentan los costos para las empresas en atención médica, reemplazo de personal, indemnizaciones y retrasos en los procesos”.
“Cada accidente laboral tiene costo humano que no aparece en ninguna hoja de cálculo: el sufrimiento de la persona afectada y de su familia. Pero también tiene costos organizacionales cuantificables: atención médica, baja laboral, investigación, sanciones, daño reputacional y deterioro del clima de trabajo”, señala la Universidad de los Hemisferios.
Los datos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y Ministerio de Trabajo recopilados por Black Knight evidencian que entre el 2024 y el 2025 se reportaron más de 22 mil accidentes laborales anuales, con tendencia al alza por mayor formalización y reporte; siendo las provincias con mayor incidencia Guayas y Pichincha.
Además, el reporte señala que los sectores más afectados con manufactura, construcción, comercio, agricultura y servicios; mientras que, los tipos de accidentes comunes son: Traumatismo superficiales, heridas, fracturas, torceduras-esguinces. Y, las partes del cuerpo más lesionadas: Miembros superiores (manos y dedos) e inferiores.
Según la revisión de Christian Palacios, “si estos accidentes no se previenen, terminan generando pérdidas económicas cada vez mayores para las industrias y para el país, porque disminuye la eficiencia de la fuerza laboral y se reduce la capacidad de crecimiento de las empresas. Por eso la seguridad laboral debe entenderse como inversión estratégica y no como gasto. Una empresa segura genera trabajadores más motivados, mayor confianza, mejor rendimiento y producción más estable, elementos fundamentales para fortalecer la competitividad y el desarrollo económico”.
Por lo tanto, según Black Knight “fomentar mentalidad de seguridad puede transformar esta perspectiva, integrando la capacitación continua y la participación activa de todos los empleados. Además, las empresas que invierten en la seguridad industrial tienden a ver retorno significativo en forma de reducción de accidentes y mejoras en la moral del personal, lo que contribuye a un entorno laboral más colaborativo”. (I)
