Comunidades se autoconvocan para buscar a Mario 

Policiales, Seguridad

Familiares, amigos y compañeros de las comunidades indígenas de Chibuleo y Pilahuín se concentraron en el centro de la parroquia Santa Rosa, al sur de la ciudad, para reactivar las brigadas especiales de rastreo tras cumplirse seis días de la desaparición de Mario Quinatoa, ayer.

El ciudadano, recordado por sus allegados como un hombre carismático y deportista que desapareció tras dejar a una compañera en su domicilio en el sector de Chibuleo San Luis, luego de haber compartido una comida en Santa Rosa. El rastro se perdió cuando supuestamente se dirigía de regreso a su hogar en la zona de Huachi.

La alerta creció después de que el vehículo tipo Tucson propiedad de Quinatoa fuera hallado abandonado en el sector de Techo Propio. 

Cámaras de vigilancia del sector captaron el momento en que cuatro personas, entre ellas una mujer, descendían del automotor cargando maletas. Sin embargo, debido a la distancia de las tomas, los rostros no fueron perceptibles. 

Ante esto, los comuneros hicieron un llamado urgente a los moradores de Techo Propio para que revisen los sistemas privados de videovigilancia y aporten nuevas pistas.

Nicolás Manobanda, compañero del desaparecido, manifestó el sentimiento de desamparo que vive la familia respecto al rol de las instituciones de control.

“Nos sentimos incapacitados porque no tenemos la ayuda de la Policía Nacional, de la Intendencia o de alguien que nos preste tecnología para trabajar de forma coordinada en el rastreo», dijo.

A pesar de la falta de indicios y del cansancio generalizado tras recorrer laderas, quebradas y alcantarillas en zonas como vía Las Viñas, Guapante, Casigana, vía Baños y la vía a Guaranda, los grupos ciudadanos han retomado fuerzas.

Para las próximas horas se tiene previsto un barrido general articulado con varias brigadas de 20 personas y el apoyo de otras comunas aledañas.«Tenemos la esperanza todavía de encontrarlo sano. Nos hemos autoconvocado con el objetivo de seguir buscando hasta las últimas», concluyó Manobanda. (I)

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