Silencio, ruego y ayuda

La medianoche del lunes tiñó de incertidumbre al circuito Techo Propio. Una alerta del ECU-911 movilizó a la Policía hacia el Paso Lateral Sur, frente a un motel, tras el desesperado mensaje de una mujer, quien denunciaba estar siendo agredida física y verbalmente por su pareja.
Al llegar, los uniformados se encontraron con un muro de silencio. Tras varios minutos de insistencia frente al inmueble, un hombre asomó por la ventana del segundo piso asegurando que «no pasaba nada». Sin embargo, el instinto policial y la persistencia de la madre de la víctima, lograron romper la barrera del encierro.
La presunta afectada apareció finalmente. Con el miedo aún reflejado en el rostro, confirmó las agresiones verbales y expresó un único y firme deseo: huir del círculo de violencia y separarse definitivamente.
Aunque rechazó la valoración médica, la prioridad de los agentes fue su protección. En un acto de estricta colaboración ciudadana, la joven fue trasladada y puesta a buen recaudo en la ciudadela Cumandá, devolviéndole la libertad y la paz junto a su madre. (I)
