El país contado en 34 minutos

El Informe a la Nación del presidente Daniel Noboa el pasado 24 de mayo confirmó un rasgo característico de su estilo comunicacional: la brevedad. Aunque duró 34 minutos y 26 segundos, más de la mitad del tiempo correspondió a videos institucionales. La alocución directa fue relativamente corta, aunque más extensa que el discurso en la posesión presidencial del 23 de noviembre de 2023, que apenas alcanzó los 8 minutos y 53 segundos.
La presentación se centró, sobre todo, en la lucha contra el crimen, la inversión en obras públicas y lo que el Gobierno entiende por estabilidad económica. El 2026, según Noboa, será «el año de las obras» e incluyó en su discurso megaproyectos como la ampliación del Metro de Quito, la vía Nobol-Progreso y el Quinto Puente de Guayaquil. Asimismo, se refirió a los temas de vivienda, trabajo, educación y futuras adquisiciones en gran escala de fármacos de la India.
Es indudable: los mandatarios deben mostrar gestión. Lo cuestionable: el discurso presidencial refleja una visión reduccionista de la nación. Al hablar de la infraestructura estratégica, parece que todo gira en torno a las ciudades más grandes del país. ¿Y el resto del territorio nacional?
No es un asunto menor el momento en que se presenta este informe. El país se encuentra en un ambiente preelectoral, de cara a las seccionales adelantadas de 2026. Por eso, lo dicho adquiere un tono político-electoral. Más aún cuando se insiste en obras en las ciudades de mayor peso demográfico.
En el discurso presidencial, las ciudades pequeñas, las provincias alejadas y los sectores históricamente olvidados parecen quedar fuera de las prioridades visibles del gobierno. Aunque su número de votantes no forma parte del escenario político más rentable, también existen necesidades urgentes de vialidad, transporte, salud o inversión pública en estos sectores no mencionados.
Asimismo, es llamativo el uso constante de verbos en futuro: “se hará”, “se construirá”, “se implementará”, “se fortalecerá”. El informe aparece lleno de proyecciones. Mas, gobernar no se limita a decir lo que se pretende hacer: eso es propio de un candidato; estar al frente del gobierno significa liderar la consecución de resultados.
El país no empieza y no termina en dos ciudades. Hay ecuatorianos que siguen esperando lo básico: trabajo, medicinas, carreteras en buen estado, llegar a fin de mes y tranquilidad para salir a la calle. Esto es prioridad nacional. (O)
