Falta de relevo generacional afecta a artesanos

Ciudad

El sector artesanal de Ambato y Tungurahua atraviesa una de sus etapas más complejas debido a la migración de mano de obra joven y la falta de relevo generacional en oficios tradicionales. 

Artesanos y dirigentes aseguran que en los últimos años la salida de trabajadores hacia Estados Unidos, Chile y otros países ha provocado una preocupante escasez de operarios calificados, afectando directamente la producción, incrementando los costos y poniendo en riesgo actividades que durante décadas han sostenido la economía local.

La problemática se evidencia especialmente en ramas como la cerrajería, ebanistería, carpintería, mecánica y fabricación de muebles. Según los testimonios recogidos en el Centro Comercial Simón Bolívar de Ambato, cada vez existen menos jóvenes interesados en aprender estos oficios. La situación ha obligado a los propietarios de talleres a elevar salarios para retener trabajadores y, en muchos casos, depender únicamente del apoyo familiar para continuar produciendo.

Grimanesa Gavilanes, artesana dedicada desde hace más de 50 años a la fabricación de puertas y ventanas metálicas, relató que encontrar operarios se ha convertido en uno de los principales desafíos para mantener activo su negocio. “Ahora ya no hay trabajadores, hay que estar rogando y pagarles un poco más”, manifestó. La comerciante explicó que desde hace aproximadamente cuatro o cinco años comenzó a notar una fuerte salida de jóvenes al extranjero, especialmente personas entre 30 y 40 años que buscan mejores ingresos y oportunidades de vida.

La artesana indicó que anteriormente muchos procesos se realizaban manualmente y requerían mayor conocimiento técnico, mientras que, actualmente buena parte de los materiales llegan prefabricados y únicamente se ensamblan. Aun así, aseguró que el trabajo artesanal sigue siendo indispensable. “Morir no puede morir, porque sea como sea nosotros seguiremos trabajando”, afirmó Gavilanes, quien continúa ofreciendo puertas, ventanas y artículos metálicos en el Centro Comercial Simón Bolívar.

Por su parte, Luis Ernesto Guzmán, comerciante de muebles del Centro Comercial Simón Bolívar y ex dirigente de la Asociación de Artesanos y Operarios Simón Bolívar, explicó que la falta de mano de obra afecta a prácticamente todas las ramas artesanales. “Hoy en día la gente ya no quiere laborar en trabajos artesanales como la ebanistería, la carpintería o la mecánica”, señaló. Según indicó, esto ha reducido la producción y encarecido el trabajo debido a la escasez de personal capacitado.

Guzmán aseguró que una de las mayores preocupaciones se concentra en la desaparición progresiva de la ebanistería tradicional. Explicó que actualmente muchos muebles se fabrican utilizando tableros de melamina y piezas prefabricadas, dejando atrás procesos antiguos como el tallado, pulido y labrado manual de la madera. “Ya son muy pocos los artesanos que trabajan la madera de forma directa como antes”, lamentó.

El dirigente también cuestionó la falta de formación técnica especializada en áreas artesanales tradicionales. Aunque existen institutos que forman profesionales en mecánica y electrónica, señaló que prácticamente no hay centros que preparen nuevos ebanistas o carpinteros especializados. Frente a esta realidad, muchas familias han optado por involucrar a hijos, sobrinos y familiares en los talleres para mantener vivos los negocios y evitar su desaparición.

Las cifras reflejan además la magnitud de la actividad económica que depende del sector artesanal en el Centro Comercial Simón Bolívar. En la sección de muebles trabajan 63 artesanos; en la sección de fierros existen alrededor de 220 comerciantes y operarios dedicados a cerrajería, cocinas industriales y reparación de electrodomésticos. A esto se suman 148 comerciantes de ropa, además de vendedores de alimentos, plantas ornamentales y otros productos que generan empleo e ingresos para cientos de familias ambateñas.

Entre las posibles soluciones planteadas por los propios artesanos está el fortalecimiento de la capacitación técnica en oficios tradicionales, el impulso de programas de apoyo para pequeños talleres y la creación de incentivos para que los jóvenes permanezcan en el país y encuentren oportunidades laborales en el sector artesanal. 

Mientras tanto, los trabajadores continúan resistiendo con el apoyo familiar y el respaldo de clientes locales, con la esperanza de que los oficios que han dado identidad a Ambato y Tungurahua no desaparezcan con el paso del tiempo. (I)

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