En grave estado la salud

Columnistas, Opinión

El sector de la salud en nuestro país, atraviesa tiempos catastróficos, desde el desabastecimiento de medicinas en los hospitales; y, la falta de profesionales especialistas. Esta falla estructural del sistema de salud que, atiende mayoritariamente a través del IESS y el Ministerio de Salud Pública, junto con la atención derivada en clínicas particulares; es innegable. Es claro que existe un problema de gestión. La propaganda gubernamental difunde avances hacia una red de servicios de salud integrales. 

La gestión del área de la salud, entregada temporalmente a la señora Vicepresidente; quien dijo que su primera acción fue “ordenar inmediatamente un análisis profundo de la situación de hospitales, centros de salud, compras de medicinas, entre otros temas” y que esta información servirá “para tomar decisiones lo más rápido posible”. Aparte manifestó que “El sistema de salud debe ser eficiente, rápido y libre de corrupción”, comprometiéndose a trabajar para lograr ese objetivo, siendo prioritaria la transparencia en la compra de medicamentos y la mejora de la atención en hospitales públicos.

Buen tiempo ocuparon en esos análisis, y el sistema de salud continúa siendo el peor servicio social. La corrupción enraizada en hospitales y en el IESS, son un escalón a desnivel en el que tropiezan todos, pero no se solucionan con llamados destemplados de atención, en un show mediático, nada prudente para su rango; sino con acciones concretas que calmen el dolor de los pacientes y alivien el bolsillo de los familiares.

Molesta e indigna que un servicio médico prepagado por los afiliados del IESS, no tengan lo básico para la “atención digna”, palabras con la que se atragantan en las ruedas de prensa. Vayan y comprueben como enfermos de apendicitis, cálculos biliares, neumonía, tuberculosis, covid y otras detectadas con exámenes de laboratorio, les recetan lo que no tienen. La ciencia médica diagnostica la enfermedad, pero la curan los familiares.

La salud es muy sensible; necesita acciones contundentes, desligadas de la política y demagogia; sobre todo, requiere del conocimiento profundo acerca de los medicamentos indispensables, detectados por estudios técnicos; así como la necesidad de los profesionales médicos en áreas específicas de la salud, posgradistas con don de servicio; basta ya de médicos generales todologos.  

Entregar el ministerio de salud a quien ostenta la segunda magistratura del Estado, pensando que puede solucionar un problema con órdenes por aquí y allá, sin tener la visión de lo que representa la primera necesidad del ser humano, es un desacierto del gobierno. Con tiempo a cuestas, notamos que sus ofrecimientos: eficiencia, rapidez, libre de corrupción, tienen el peso de la indolencia más miserable y mezquina con los dineros de los contribuyentes.     

Los desaciertos en el MSP son noticia: inadecuada contestación a la consulta de la Comisión nacional anticorrupción; manejo polémico en redes sociales sobre la muerte de niños en Taisha; contradicciones en la información sobre la inmediatez de resultados para reestructurar el área de salud. Lo último, mientras el país batalla con la crisis de salud; la señora Vicepresidente viaja a España a cumplir otras funciones y difunde situaciones que distan mucho con su encargo. (O)

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