Extorsionadores digitales son investigados

La tranquilidad del mediodía en la parroquia Picaihua, al sur de Ambato, se vio alterada por un caso que refleja una modalidad delictiva cada vez más frecuente: la extorsión a través de medios digitales.
Tras una alerta emitida por el ECU 911, personal policial acudió hasta las calles Pitágoras y Moisés Sánchez para verificar una presunta situación de secuestro que, minutos después, tomaría otro giro.
En el lugar, los uniformados tomaron contacto con una docente, quien, visiblemente afectada, relató que cerca de las 11:00 había comenzado a recibir mensajes y videos a través de WhatsApp desde un número desconocido. Del otro lado de la pantalla, un sujeto con acento costeño le exigía el pago de 5.000 dólares, bajo amenazas directas contra su integridad y la de su familia.
El contenido de los mensajes no solo incluía exigencias económicas, sino también referencias a su domicilio y a los movimientos de sus seres cercanos, lo que incrementó el temor de la víctima.
Según su testimonio, el remitente incluso eliminaba algunos mensajes tras enviarlos, en un aparente intento por no dejar rastro; sin embargo, se logró constatar que las amenazas persistían.
Ante la gravedad del caso, se activaron de inmediato los protocolos de respuesta. Con apoyo del sistema de rastreo del ECU 911, se logró ubicar la última señal del dispositivo desde donde se emitían los mensajes, la cual apuntaba hacia la provincia de Cotopaxi.
Paralelamente, se coordinó con personal especializado de la Unase, quienes asumieron el procedimiento técnico y brindaron asesoramiento directo a la víctima para manejar la situación de manera segura.
Las autoridades reiteran el llamado a la ciudadanía a no ceder ante este tipo de presiones, conservar las evidencias y denunciar de inmediato, para evitar que estos delitos queden en la impunidad. (I)
