Tránsito tercermundista

Columnistas, Opinión

Es impresionante la poca o nula cultura al volante de los ecuatorianos. En lo personal, pretendo cumplir las normas de tránsito a cabalidad, y por eso me es obvio percatarme que somos muy pocos quienes conducimos con conciencia.

Para constatarlo, probablemente ni siquiera tenga que levantarse del asiento en donde ahora mismo está leyendo esta columna. Si se encuentra junto a una ventana y ve una vía motorizada, seguramente será testigo de alguna infracción de tránsito en los próximos segundos. Es más, no es necesario esperar a que pase un vehículo, si se fija, es posible que uno de los bordes de la acera, si no son los dos, esté pintado de amarillo, eso significa que está prohibido estacionar en esa zona, pero seguro hay más de un carro parqueado allí, ¿verdad?

Ahora, por favor, salga a la puerta de su casa. Note que muchos de los carros que verá pasar tienen las guías y/o los faros en mal estado o los han reacondicionado haciendo que titilen o proyecten colores diferentes al original o simplemente sus escapes lanzan una cantidad espantosa de gases. Todas estas son infracciones de tránsito tan comunes y normalizadas que los vehículos en regla, parecen ser la excepción.

Ir en carretera ya es otro cuento. Allí, la cantidad de infracciones es directamente proporcional a la cantidad de carros en la vía. Pero, hoy no me referiré a ninguna de ellas, ni siquiera al exceso de velocidad, lo cual da para otra columna, sino más bien, al hecho de que teniendo una excelente alternativa de solución en las manos, las autoridades prefieren seguir gestionando la prevención y el control de los accidentes de tránsito con las torpes e ineficaces estrategias tercermundistas; como la siguiente:

¿Cuál es el sentido, digo yo, para que la policía de tránsito haga permanentes revisiones de “papeles” en carretera cuando ese mismo vehículo que los tiene en regla y pasa la revisión, ya viene cometiendo un sinfín de graves infracciones y desatenciones a las señales de tránsito a lo largo de todo el recorrido, y con la anuencia que le acaba de dar la policía, en menos de un minuto los seguirá cometiendo? Es absurdo e insultante para la lógica y el sentido común.

¿Cuándo ha visto usted que la policía de tránsito en los Estados Unidos haga “batidas” en carretera para revisar papeles? Nunca. Allá hay patrullas de vía (muchas) apostadas en lugares estratégicos de forma que en el instante en que un vehículo comete una infracción lo paran y, según el caso, multan o detienen al conductor. Esa es la lógica del primer mundo, ese, el mecanismo racional para evitar accidentes.

 Que la policía siga “pidiendo papeles” y no sancionando a infractores en el acto significa que son parte directa del bucle irrefrenable e irresponsable de sangre y muerte en las vías.

El Ecuador debe emprender un cambio radical y urgente hacia el primer mundo en la conducción vehicular. (O)

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