Se ahonda la crisis / Editorial

Editorial, Opinión

Las relaciones entre Ecuador y Colombia atraviesan un momento particularmente delicado, uno que exige de sus gobernantes un esfuerzo de madurez diplomática. Romper vínculos por razones ideológicas con el país vecino  no sería  una opción viable.

Las inoportunas declaraciones del presidente colombiano, Gustavo Petro, a través de su cuenta en X, al señalar que el ex vicepresidente Jorge Glas es un preso político en peligro de muerte por las extremas condiciones en las que cumple su condena en la cárcel de El Encuentro, han generado malestar en el Gobierno ecuatoriano, al punto enviar una nota formal de protesta y  llamar a consultas a su embajador.

A ello se suma el anuncio gubernamental del incremento de las tasas arancelarias al cien por ciento, una medida que deteriora aún más la relación comercial con Colombia y profundiza la incertidumbre entre importadores y exportadores ecuatorianos de productos médicos, agrícolas, alimenticios y textiles, entre otros sectores sensibles.

En conjunto, estos factores dibujan un panorama sombrío para 2026 en dos países históricamente hermanados por la cultura, el comercio y la integración binacional.

 Cabe esperar que las diferencias coyunturales entre los actuales gobernantes no deriven en una crisis mayor, cuyas consecuencias afectarían  a miles de ciudadanos a ambos lados de la frontera. (O)

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